¡Viva el Café Cantante! triunfa en Murcia

Oct
27
 La magia y el embrujo que llenaban hace más de cien años los antiguos cafés cantantes se derramaron en la noche del pasado sábado por el Auditorio de La Alberca que registró un lleno total para acoger este bonito viaje por aquellos lugares en los que se forjó el Flamenco que hoy conocemos.
El espectáculo de Producciones con Duende presentado en la recién finalizada Bienal de Flamenco de Sevilla tuvo su primera parada en la Región de Murcia dejando muy buen sabor de boca en los aficionados. Con la dirección artística de José Luis Navarro y Eulalia Pablo como conductora de la gala, las tablas del auditorio se convirtieron por casi dos horas en la ensoñación de aquellos locales donde nuestros tatarabuelos enjugaban sus penas y daban rienda suelta a sus alegrías, entre vino, tabaco, cantes y baile. Y así anduvimos, del café de Silverio al del Burrero. ¡Qué placer!


Comenzó el espectáculo por Alegrías, con todo el cuadro en el escenario, siendo la bailaora Javiera «La Moreno» la que rompiese el hielo y se entregase a este baile típicamente gaditano y festero, le siguieron a modo de presentación el resto de bailaoras del cuadro, nuestra paisana Conchi Murcia, Malena Alba y la sevillana Ana Moya, primera bailarina del Ballet Nacional de España. Un lujo. Tras el arrebato de esas Alegrías que abrieron la gala, llegó la pausa y el lamento en la guitarra flamenca de Liam Howarth quién, en un solo muy aplaudido, arrancó las primeras emociones de la noche, con la Malagueña de Antonio Chacón.

Por Tangos, en voz de Eulalia Pardo; «bailes popularizados en Cádiz tras su llegada de La Habana y que surgieron de danzas rituales y baile de negros» siguió la noche, con el baile sensual y femenino de Javiera «La Moreno», por Tientos-Tangos, de raso púrpura y mantón blanco anudado al cuello que realzaba la plasticidad de su baile. Seguimos con Cantes de Ida y Vuelta, recordando la seducción, el coqueteo, la dulzura o la insinuación propia de los países tropicales de los que llegó este palo, la Guajira, desplegada con ángel aunado al gracejo del abanico en el baile de Malena Alba.

El cante por Seguidiya de Edu Hidalgo, acompañado por Liam al toque, fue la siguiente parada. Potente y jondo el lamento del extremeño recordando a Silverio Franconetti, uno de los padres de aquellos recordados cafés cantantes. Grande Edu durante toda la noche, cantando atrás para las bailaoras o estremeciendo al respetable con su voz redonda en sus cantes. Conchi Murcia por Taranta detuvo el tiempo en La Alberca, seria, profunda y serena, firme al baile presentó la murciana su Taranta, aquellas que Carmen Amaya presentase en Nueva York allá por 1943 y por Soleá, sentimental y armónica, con el baile ensimismado y elegante de Ana Moya, invitada de excepción a ¡Viva el Café Cantante! llegamos al fin de fiesta por Bulerías en el que el cuadro, al que se unieron alumnas del Conservatorio de Murcia, ofreció la cara más amable y festera del Flamenco, un arte que el pasado sábado en La Alberca enamoró al público que abarrotó su auditorio.

 En resumen bonito espectáculo flamenco el ofrecido por Producciones con Duende que, sin embargo, quedó algo deslucido por la ausencia de la percusión en el zapateado de las bailaoras que en otras condiciones hubiese llegado con más potencia a todo el auditorio. Amén de cualquier problema técnico, incorporación de algún elemento de ambientación u ornamentación y cuando llegué el ensamble definitivo entre los componentes del cuadro, estamos seguros que ¡Viva el Café Cantante! cosechará grandes aplausos y reconocimiento allá donde derrochen su arte, como hicieron en nuestra región.

¡Suerte amigos! ¡Ole! y ¡Viva el Flamenco!

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