Rocío Márquez reinterpreta nuestro pasado musical con "Visto en el Jueves"

 Imagino a Rocío Márquez perdida en el histórico mercadillo sevillano El Jueves de la Calle Feria regocijándose en la búsqueda de tesoros musicales y disfrutando de la magia de esos momentos íntimos y cuasi litúrgicos. Eso es y de ello nace Visto en el Jueves, de buscar, encontrar, escuchar, disfrutar, soñar… Transitan por las catorce pistas la esencia de voces como las de El Cabrero, José Menese, Niña de los Peines o El Carbonerillo y  plumas de la categoría de Moreno Galván, Antonio Orihuela o la de la propia Rocío. Supone Visto en el Jueves una cuidada selección de cantes y canciones de la memoria colectiva que, en el metal de la onubense, suenan a gloria. Y a libertad y verdad.

Abre esta obra con Luz de luna que El Cabrero vistiera de genio y rabia al cante, y que, Rocío, encumbra de suavidad, elegancia y almíbar junto a la guitarra flamenca de Juan Antonio Suárez CanoCanito, su especial compañero en este viaje musical por el pasado y que, juntos, actualizan, libres y llenos de conocimiento. El tango argentino, de Julio NavarrineTrago amargo, es la siguiente parada, que la Márquez arrebata y llena de carácter y flamencura por bulerías. En este vaivén de sensaciones que es Visto en el JuevesRocío ralentiza con su voz de cristal la letra de Moreno GalvánEntorna la puerta, mariana del recordado José Menese, que la percusión de Agustín Diassera enriquece con decenas de matices y adquiere sones de vidalita y tangos en su remate. De nuevo, más almíbar. Almíbar y recogimiento, navegando por el tango argentino, El último organito de Homero y Acho Manzi que la Márquez vuelve a llevar a ese terreno etéreo donde domina el cante.

VÍDEO “LUZ DE LUNA”

Reivindica Rocío Márquez a su Andalucía, sus gentes y sus manos doloridas con la pieza, Andalucía, que la onubense engalana con eco a fandangos, el cante de su tierra: “Como me duele en el alma las cosas de Andalucía“. En esta línea reivindicativa, une su voz a la de Kiko Veneno, Andaluces de Jaén que brotara de la mano del oriolano Miguel Hernández y que gritara “Jaén, levántate brava“. Y la enjundia no se demuestra con palabras sino con cante, malagueña del Mellizo, Loco y no sentir. El pellizco que se anunciaba ya está dado junto al toque de Canito, que abriga y ahonda en el quejío de Rocío: “Y no sentir, por un momento, por un momento quisiera estar viva y no sentir, porque el sentir causa pena, penas que no tienen fin“. Por serrana escribe y critica Rocío Márquez a la sociedad del S.XXI en Una vida de imagen: “Perdí la llave por aquellos caminos tan delirantes“. Nada más actual, tristemente actual.

Recita, canta y te derrite con el poema de Antonio OrihuelaLlegar a la meta, que comienza con unas de las verdades más bonitas de todo el disco:

Entre los momentos buenos de este arte del no hacer,

destacaría el primero,

el despertar a tu lao mientras aún profundo duermes,

mirando al techo,

al regalo que fue un mandala de plumas que evitan los sueños malos,

en él giran fotos tuyas”.

Reinterpreta, melosa y pausada, el Quiero de Quintero, León y Quiroga, que Bambino hiciera sangrar en una de aquellas rumbas delirantes. Y de rumba a petenera acordándose de la Niña de los Peines con Más verdad. Pasado que vuelve reinventado. De nuevo Diassera adquiere notoriedad haciendo diabluras y jugando con el compás, dándole la vuelta a lo escrito, esta vez con la rondeña Empezaron los cuarenta en la segunda presencia de Menese y Moreno Galván. Contundente es Yo soy águila imperial, fandango de El Carbonerillo: “Por que el mundo me critique no siento pena ninguna; yo soy águila imperial, y mientras tenga una pluma no dejaré de volar“. La copla reclama su sitio con Río de coplas – Me embrujaste y Se nos rompió el amor y la emoción vuelve a desbordarse. Discazo, de cabo a rabo.

Libertad, verdad, recuerdo, renovación, búsqueda, reinvención, belleza…todo ello es Visto en el Jueves, todo ello es Rocío Márquez.

Redacción: Gabriel Maldonado.

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