Un trío de altura

 La recién nombrada “Primera Maravilla Rural” de España según el ranking de la plataforma HomeAway, la localidad murciana de Cehegín, vivió el pasado sábado una noche muy especial maridando flamenco, jazz y enología en la Escuela del Vino de la localidad. Una oda a lo que los angloparlantes llaman “slow life” y que nosotros preferimos nombrar como “vivir a fuego lento“.

Un trío de altura es el ya citado y fue el que formaron José Antonio Aarnaoutse (guitarra), Jesús Gea Marcos (contrabajo) y Enrique González (percusión) a quienes se unieron los caldos de Bodegas Lavia, DO Bullas (ya fueron cuarteto) en la sede de la escuela enológica ceheginera ubicada en un edificio del S.XVII lleno de historia vinícola. Juntos nos llevaron por caminos circundantes al flamenco y al jazz: de una taranta a un estándar jazzístico en el que cada uno de los instrumentos tuvo su espacio, espacio que culminaba glorioso con la cata de un vino de Lavia.

Bajo el sepulcral silencio de la vetusta cava, entre la coqueta bóveda caliza, urnas semienterradas y canales por donde otrora corría el vino, sonaron soleares y bulerías, taranta aleada con bolero, jazz, zapateao, rumba… todo ello bajo la visión sencilla y profunda de la sonanta del maestro cartagenero José Antonio Aarnaoutse (quien continua con la promoción de su trabajo “El arte del encuentro“) y las decenas de matices que manaban a su vera: contrabajo y percusión.

Dos culturas, la musical y la vinícola estuvieron mucho más cerquita de la mano del ayuntamiento ceheginero, su Concejalía de Turismo y la Asociación Tierra Adentro. Sí, se puede vivir, beber y sentir despacito.

Redacción y fotografía: Gabriel Maldonado.

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