¿Y después de esto que Rocío Márquez?

 Atardecer en el Patio de Armas del Cuartel de Artillería de Cartagena. La Mar de Músicas se engalanaba para recibir la última propuesta de Rocío Márquez, Firmamento. La cantaora onubense se presentaba en la ciudad trimilenaria acompañada por los músicos de Proyecto Lorca, el pianista Dani B Marente, el saxofonista Juan Jiménez y el percusionista Antonio MorenoFirmamento es un trabajo de aquel proyecto que surgió en 2015 como un encargo del Teatro Real que afortunadamente ha sido recogido y ampliado en esta maravilla de disco.

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Aparecían a la vez todos los músicos sobre el escenario. Sonaban los primeros acordes para empezar a llevarnos al sueño, a recorrer la fina línea que divide la vida de la muerte, a introducirnos en la magia de la escena. “Ábrase el camino en la tierra / danos señor el descanso eterno…”. Nos llevaban de la muerte a la vida, Antonio Moreno se alejaba de sus instrumentos para percutir con su propio cuerpo, para llevarnos a los orígenes, buscando el sonido más natural posible. “El lagartito del sueño / y el niño no va a dormir / tengo un gatito suelto / perdido en la montaña”. Los saxos de  Juan Jiménez nos acercaban a otra nana, en este caso a la de Sevilla y empezaba a sonar el piano de Dani B Marente, más clásico y español que nunca, arropando  la voz de Rocío que con su dulzura nos llevaba a la cuna. Volvía el saxo de Jiménez y la percusión de Moreno a servir como transición hacia esa extraña nana petenera de Juan Breva que se fundía con los versos de García LorcaLos cien enamorados / que duermen para siempre” y finalizar así, la primera suite de la noche.

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La carta de presentación estaba hecha, la declaración de intenciones estaba sobre las tablas. Sonaban “Gritos sordos” para establecer la conexión con “el Niño” de Rocío en el que se homenajeaba a Marchena tal y como se hace en esta milonga en la que el saxo de Juan Jiménez nos recuerda al Negro Aquilino. Ida y vuelta para alejarnos y ver más de cerca, para que la perspectiva nos de la objetividad suficiente para comprender. Comenzaban a sonar los fandangos de Encinasola que llevan por título “Son fluor tus ojos”, esos que enfatizan que la belleza del paisaje es venenosa, esos que critican lo sucedido en tierras onubenses debido a las industrias químicas de la Ría de Huelva. La instrumentación de “juguete” rompía para exclamar y acompañar los estribillos de Rocío.

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Pero no se quedaba aquí el recuerdo a la mina. Si en su momento la obtención de la Lámpara Minera le sirvió de impulso a la cantaora onubense, recuerden que Rocío Márquez consiguió alzarse en el año 2008 con el máximo trofeo del Festival Internacional del Cante de las Minas,  ahora se ha convertido en una extraordinaria embajadora de los cantes mineros. Sonaba la Suite nºIII, que cumple el deseo de Morente de unir las músicas  mineras del mundo. Esa maravilla que empieza por levanticas para hacer un recorrido por “En el pozo Maria Luisa” o “Santa Bárbara bendita” según queramos escuchar en Asturias o León y continuar con “Nas minas de Sao Joao” y continuar que cantan los mineros del Alentejo, para seguir con los “Sones de Asturias”, las asturianadas que hicieran la Niña de los Peines o el Beni de Cádiz  y concluir con los sones del piano de Dani B Marente que nos llevan a las “Asturias (Leyenda)” de Isaac Albéniz”. Sin palabras.

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Y de una zona minera a otra, concretamente a las minas leonesas para recorrer la tierra y el centro. La excepcional marimba de Antonio Moreno, quien recordemos fue Trofeo Filón en el Festival Internacional del Cante de las Minas en el año 2014 reconociéndole como mejor instrumentista introducía el cante por mineras que Rocío le dedica a los mineros de Santa Cruz del Sil para cruzarse con la mítica “No hay carreteras sin barro”  que popularizara Víctor Manuel. La sonoridades pasan a ser universales, en ese tránsito interminable de lo culto a lo popular. De la mina nos sacaba Rocío para recibir “El primer rayo de luz” por tangos y  compartir junto a nosotros esos aires de Lole y Manuel, de Camarón de la Isla y las tonadas alosneras que acariciaban los oídos de la onubense en su infancia.

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Tiempo para la ruptura y volver a jugar con la vida y la muerte. Sonaba “Destierros”, esa genial Bambera de Morente con el “Muero porque no muero” de San Juan de La Cruz que Rocío convierte en el “Muero porque no muero de Santa Teresa”. No puede sonar más profundo, no puede sonar más cinematográfico, no puede ser más evocador… Y con la reivindicación de la mujer continuaba el viaje para trascender de poetas místicos a contemporáneos y ofrecernos ese romance que es “Almendrita”, con letra de Christina Rosenvinge, que recoge toda la esencia de Bob Dylan, Nick Cave o Patti Smith. Continuaban las reivindicaciones, en esta ocasión por caracoles con letras de Isabel Escudero para transformar los paseos de los andaluces por la puerta de Alcalá con el camino de los refugiados sirios por la del Sol. Reluce Rocío y reluce Proyecto Lorca en este “Firmamento”.

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Y con las seguiriyas que dan título al disco continuaba el espectáculo, paradojas que no dan tregua hasta desembarcar en ese ritmo frenético y melodías incluso disonantes para enfatizar el desasosiego que se transmiten a la perfección y que enfervecieron al público asistente. Ovación cerrada que obligaba a los artistas a continuar sobre el escenario. Nos habían quitado todo los pesares y nos habían dado la alegría con las bulerías teñidas de soleá evocando al maestro Morente con ese ritmo lento y pausado pero profundo, manteniendo siempre la métrica necesaria para no desvirtuar el  estilo, pero jugando siempre con la modulación anímica.

Cerraban el concierto con la Suite nºII para ir desde el ¡Anda Jaleo! Hasta el “Polo del contrabandista” con aires de fandango y volver con formas postmodernas al “Anda Jaleo” y escuchar el tiroteo de la mano de Antonio Moreno que se hacía simbólico en ese Patio de Armas del Cuartel de Artillería de Cartagena. ¡Ojalá todos los tiroteos fuesen como el que nos envío el soberbio Moreno.

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No se podía pedir más, lo que pudimos vivir es algo del futuro, es algo con lo que se empieza a fraguar la leyenda. Y es que a Rocío le empieza a pasar eso que una tarde me contaba Carmen Linares sobre Enrique Morente, “Cuando Enrique sacaba un disco su entorno nos preguntábamos: ¿A ver qué va a hacer ahora Enrique?” Pues eso ¿A ver qué va a hacer ahora Rocío?

Redacción: Onésimo Samuel Hernández Gómez.

Fotografía: José Miguel Cerezo Sáez.

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