Pepe Habichuela se rodea de flamenco en su segundo día de homenaje en Madrid

Madrid abarrotó el pasado jueves el teatro Circo Price. La segunda jornada de homenaje a los sesenta años en activo de Pepe Habichuela (Granada, 1944) fue una fiesta donde el mundo del flamenco le dedicó el afecto recabado a lo largo de su vida. Los gritos de ‘maestro’, las palmas improvisadas y el continuo movimiento en las butacas marcaron las casi tres horas de recital.

Por sus 60 años dedicado a la guitarra, por ser un "eterno joven", un "gran maestro" y "un dios dentro de un universo de dioses", el mundo del flamenco se ha rendido ante Pepe Habichuela

Por sus 60 años dedicado a la guitarra, por ser un “eterno joven”, un “gran maestro” y “un dios dentro de un universo de dioses”, el mundo del flamenco se ha rendido ante Pepe Habichuela”

El peso de la presentación le tocó a El Langui. Locutor de radio y miembro del grupo de hip hop La Excepción, el madrileño se definió como ‘hermano’ de esta “gran familia flamenca” y dio paso al primer invitado, Tomatito. “Es alguien muy paciente”, dijo. Cantando por alegrías se cambió la guitarra a Josemi Carmona, hijo de “El Pepe”. En la voz, José Mercé, a quien le otorgaron el honor de rejuvenecer según pasan los años.

Por sus 60 años dedicado a la guitarra, por ser un "eterno joven", un "gran maestro" y "un dios dentro de un universo de dioses", el mundo del flamenco se ha rendido ante Pepe Habichuela

Por sus 60 años dedicado a la guitarra, por ser un "eterno joven", un "gran maestro" y "un dios dentro de un universo de dioses", el mundo del flamenco se ha rendido ante Pepe Habichuela

Por sus 60 años dedicado a la guitarra, por ser un "eterno joven", un "gran maestro" y "un dios dentro de un universo de dioses", el mundo del flamenco se ha rendido ante Pepe Habichuela

La parte final de la noche, que fue calentándose con el trajín del escenario, estaba destinada a El Pele, que rompió la monotonía de los asientos y deambuló libremente, acercándose al público y reiterando su cariño por quien le había acompañado toda su vida. Cuatro cortes algo medidos relevaron a este as del cante con un tótem femenino, La Niña Pastori.

Por sus 60 años dedicado a la guitarra, por ser un "eterno joven", un "gran maestro" y "un dios dentro de un universo de dioses", el mundo del flamenco se ha rendido ante Pepe Habichuela

Hasta ahora solo han subido hombres. Hay que reivindicar el papel de las mujeres en el flamenco”, adelantaba El Langui. La Niña Pastori, recibida en pie y con más histeria que lo anterior, destinó su voz a tres temas. Demandada ‘Cai’, el bis reventó los pasillos, llenos de piropos la sala y agitó la euforia hasta Farruquito. Suspiros, besos al aire y un taconeo infalible despidieron este segundo día de homenaje. Al acabar, audiencia desbordada y escenario repleto de familiares y amigos, un grito quedó en el aire: “Viva el flamenco, vivan ustedes y vivan los Habichuela”.

Por sus 60 años dedicado a la guitarra, por ser un "eterno joven", un "gran maestro" y "un dios dentro de un universo de dioses", el mundo del flamenco se ha rendido ante Pepe Habichuela

Por sus 60 años dedicado a la guitarra, por ser un "eterno joven", un "gran maestro" y "un dios dentro de un universo de dioses", el mundo del flamenco se ha rendido ante Pepe Habichuela

Redacción: Alberto García Palomo, Blog Alberto.

Fotografía: Valentín Suárez, Web Valentín.

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