Pasión Vega, el faro que nunca se ha de perder

 Hay voces que pase el tiempo que pase, siempre están a tu vera. Son esas canciones que te han acompañado en distintos momentos de tu vida, que te han erizado y te han hecho reír o llorar. Son faros que, caminemos hacia donde caminemos, siempre estarán ahí y te recordarán cuan de grande o pequeños somos, o hemos sido. Ella, Ana María Alias Vega, Pasión Vega, es una de ellas. El faro que nunca se ha de perder.

La malagueña celebró en el Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión sus veinticinco años en la música, y lo hizo durante más de dos horas con un concierto en el que ofreció temas de su nuevo trabajo, “40 Quilates“, junto a otras perlas con las que ha ido arrebatándonos los mismos veinticinco años que las lleva cantando.

Comenzó Pasión Vega este viaje íntimo con “40 Quilates“, “Querría” y “Cuando amanezca a volar“, regalando entre medias ese tesoro de Javier Ruibal, “La flor de Estambul” que desgranó con sones árabes. A continuación se detuvo en otros dos grandes faros, esos que ella también adora y de los que bebe, Carlos Cano y Miguel de Molina, “María la Portuguesa” y “La bien pagá“. Y uno andaba ya medio derretido. La poesía de Pablo Guerrero detuvo el tiempo en la Catedral del Cante con “Lejos de Lisboa“, precioso tema, en su voz teñido de melancolía que pertenece a su disco “Banderas de nadie“.

Reivindicó la libertad de la mujer con “Salve del amor perdido” y su eterno himno contra la violencia de género, “María se bebe las calles” que cantó en las postrimerías de la noche. Antes nos llevó por Francia con su cante, esta vez sofisticado y lleno de sensualidad, “La boheme” y “París“. Con “Mediterráneo“de Joan Manuel Serrat, y tarareada por el público unionense, puso fin a la primera parte de la noche en la que anduvo arropada por el piano de Jacob Sureda, la percusión de Manu Basaedo y vientos de Joaquín Sánchez.

El punto flamenco llegó con la guitarra de Diego del Morao quien se unió a la voz de seda con la canción de Violeta ParraGracias a la vida“. Solo de guitarra con ecos a bulería del jerezano y más emoción maridada entre ambos con la letra del maestro Sabina dedicada al mito Camarón de la Isla, “Como te extraño” rematada con “Tan poquita cosa” y “Malagueña salerosa“. Final este de infarto y con las lágrimas al borde del precipicio si no fuera por la falta de respeto de supuestos “aficionados” que, alrededor de donde se ubica la prensa, no paran de deambular, molestar y romper momentos imborrables.

Una emocionada Pasión Vega cerró su actuación en La Unión con la bella “Tarara” de Federico García Lorca y nosotros, como siempre, nos fuimos con las baterías del entusiasmo recargadas y la sensibilidad a flor de piel. ¡Hasta pronto querido faro!

 

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