La semilla flamenca brota en Alhama

 El lunes 23 de septiembre se dio el pistoletazo de salida a la IV Semana Flamenca de Alhama con el espectáculo «De Alhama… Jóvenes y flamencas» en el que siete jóvenes bailaoras de la localidad, dirigidas por el maestro Juan Ogalla, llenaron el Teatro Cine Velasco de arte, ilusión y energía.

Los nervios no pudieron con las ganas, y el grupo compuesto por Anabel Delgado, Rosario Tudela García, Isabel GómezIrene Pagán, Irene López, Natalia Cava y María Carrasco salió victorioso de la difícil tarea a la que se enfrentaron con apenas catorce o quince años: llenar un teatro de trescientas sesenta butacas y ofrecer un espectáculo compacto y estético. A su vera el cante de Javier Flores, el toque de Antonio Muñoz Fernández y las palmas y compás del propio Juan Ogalla y Cristina Cánovas, padres de la criatura.

Una voz en off anunció la tormenta que se avecinaba a la vez que se proyectaban imágenes de la Alhama antigua sobre el negro telón del teatro alhameño. Tras ello, el toque solemne del Bordón Minero, Antonio Muñoz, y a continuación el primer número de baile, un contundente zapateao que las bailaoras ofrecieron con solvencia y energía. El público ya lo tenían en el bolsillo.

En un espectáculo non-stop, el turno fue para una de las veteranas del grupo, Anabel Delgado quien se enfrentó en solitario al público con su baile por guajira. Elegante y seductora en sus formas bailaoras y la temperatura iba «increscendo«. La voz flamenca de Javier Flores nos llevó a los orígenes, a la esencia, con su voz rota por toná. 

Rematado el cante, de nuevo el baile se apoderó de la sala. Tangos y tanguillos convirtieron el Teatro Cine Velasco en un mercado público lleno de sal y alegría, haciendo un guiño a la tierra, y ya sí, disfrutando las jóvenes artistas sobre las tablas.

«A la plaza de abastos

de esta gran población

piensa el ayuntamiento

darle una renovación

Van a hacerla una montera

de cristales de colores

y un terno de raso verde

a todos los vendedores«

El público alhameño arropaba al grupo a la vez que guardaba un pulcro silencio cuando la guitarra del maestro Antonio Muñoz Fernández se arrancó por granaína. ¡Qué guitarra Antonio! La noche la cerraron por alegrías, con todas las bailaoras sobre el escenario y ceñidas en sus vestidos de puro blanco. Escobillas, desplantes, braceos, miradas, descaro… la esencia del maestro Ogalla brotó desde las tablas alhameñas y el comienzo de la IV Semana Flamenca de Alhama se volvió inolvidable.

Redacción: Gabriel Maldonado.

Fotografía: Alejandro Serrano Sánchez.

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