En una Derby Variant llegó...

 Como si de una evolución o involución cronológica se tratase, la noche del sábado, el festival de La Mar de Músicas programó dos actuaciones que en cierta medida describen un proceso natural y ya vivido. Primero los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba que nos hacían regresar al pasado para rememorar todos los sonidos del Rock Andaluz. Después, la leyenda que bebió tanto de aquello y que después de todas sus aportaciones, con Veneno o individualmente, ya se puede considerar mito, el genial Kiko Veneno.

Tras el concierto de Queralt Lahoz, a las nueve de la noche, el festival cartagenero programaba a los Derby Motoreta’s Burrito Kachimba. El grupo de Rock Andaluz se subía al escenario del CIM para llevarnos a esa década dorada de la música andaluza que fueron los años setenta. La puesta en escena y el vestuario de Dandy, Bacca, Gringo, Soni, Papi Pachuli y Machete Carrasco nos predisponían al viaje musical. Es inevitable escuchar a los Derby y no acordarse de Smash, Alameda, Pata Negra, pero sobre todo de Triana. La voz de Dandy Piranha tiene un color similar al de Jesús de la Rosa, y eso es tremendamente agradable para aquellos que crecimos escuchando al grupo sevillano.

El sonido de los Derby es enorme, rotundo, lleno de fuerza y potencia. Los riffs de guitarra son tremendos, y los miembros de los creadores de la ‘kinkidelia’ ensamblan sus instrumentos a la perfección. Temas de su último disco ‘Hilo Negro’ como ‘Caño Cojo’, ‘El Valle’ o ‘Gitana’ sonaron con una fuerza inusitada. Sonidos andalusíes se colaban en la escena para ofrecer el ‘Turbocamello’.

Mención especial para ese temazo lleno de delicadeza que es Somnium Igni (Pt.1) con la voz de Dandy distorsionada al comienzo para tomar claridad en la segunda parte “He venido atravesando el tiempo / esa luz que anoche despertó / de las cenizas de un corazón negro / en este desierto brotará un ardor / con los ojos que la vi en otro sueño / me contó que todo giraba alrededor”. Tremendo.

La segunda parte de Somnium Igni sería el siguiente tema que sonaría en el CIM, para dar paso a ‘Aliento de Dragón’ y a dos de las canciones más conocidas del grupo ‘Nana del caballo grande’ en homenaje al genio ‘Camarón de la Isla’ y el ‘Salto del Gitano’ con la que cerraban el espectáculo. Hubiera sido genial haber podido escuchar ‘Alas del Mar’ ese tema en el que el protagonista de la noche en el escenario Paco Martín, Kiko Veneno, colabora con los Derby, oportunidades como esta, pocas…

Ya en las alturas de la ciudad comenzaba el concierto del maestro Kiko Veneno. ¿Qué se puede decir de Kiko que no se haya dicho ya? Por el emperador Veneno no pasa el tiempo, es más, con sus últimos dos discos y su banda al lado, parece que ha rejuvenecido. La última vez que pudimos disfrutar de él en Cartagena, fue en un concierto en solitario en 2018 en el bonito escenario improvisado del Fuerte de Navidad, al otro lado de la bahía cartagenera. En esta ocasión acudía a la ciudad portuaria arropado por una super banda del retumbe y junto a ella nos ofrecía sus clásicos, que desde hace tiempo se han convertido en himnos generacionales, alternados con temas de sus nuevos discos.

Y es que ‘Sombrero Roto’ es un discazo monumental, con temas que sonaron enormes en el auditorio del Castillo de los Patos como ‘La Higuera’, la bella ‘Obvio’ o ‘Autorretrato’ en el que el maestro usa toda la ironía y gracia gaditana para describir a “otra supuesta persona” con una visión un tanto sarcástica. De su último disco, Kiko interpretaría ‘La Felicidad’ para comenzar el concierto, el postmoderno ‘Hambre’, que da título al elepé y ‘Luna Nueva’, Hubo tiempo también para disfrutar de uno de los temas más populares del momento y que ha hecho más conocido, si cabe, a Kiko Veneno entre las generaciones más jóvenes, el incluido en el disco ‘El Madrileño’ de C. Tangana, ‘Los Tontos’, con el que el “artista invitaba al público a bailar ‘en sus asientos”.

Rescató Veneno algunos temas de sus primeros discos como ‘Coge la guitarra’, ‘Traspaso’, ‘Respeto’, o ‘Memphis Blues’. Mención especial para el homenaje a la rumba de Peret con el tema ‘La rama de Barcelona’, sin duda otra de las grandes influencias del artista. Respecto a los himnos creados a lo largo de su carrera sonaron muchos, como ‘Los delincuentes’, ‘Veneno’, ‘Echo de menos’, ‘En un Mercedes blanco’, ‘El mosquito suicida’, ‘Superhéroes de Barrio’, ‘Dice la gente’, ‘Hace calor’, ‘Joselito’ o ‘Volando voy’. Evidentemente faltaron algunos, a pesar de las dos horas de duración del concierto, y es que el repertorio del artista nacido en Figueras es espectacular. Las canciones de Kiko son sabias, elocuentes, y universales. Sin duda Veneno ha sabido construir con el paso de los años un sello propio que lo hace reconocible al instante, pero como la vida, su música está en constante movimiento y el artista sabe adaptarse a cada instante como un camaleón escénico.

Cuánto le debe la música española a Kiko Veneno. Quizás hubiese sido un buen año para darle el Premio del Festival en esta edición dedicada a España… por méritos propios no será. Aunque el verdadero premio se lo sigue dando la fiel legión de seguidores que cada día, a pesar de los años, va en aumento. Y que siga así porque queremos seguir disfrutándolo por mucho tiempo.

Redacción: Onésimo Samuel Hernández Gómez.

Fotografía: José Miguel Cerezo Sáez.

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