En "El Taranto" Arcángel expuso su cante innovador y enraizado en la tradición

El tercer recital de la 45ª Semana Flamenca de la Peña El Taranto volvió a confirmar que estamos ante unos de las más prestigiosas citas del calendario flamenco a nivel nacional. De nuevo en los aljibes árabes no cabía un alfiler y solo el sistema de aire acondicionado (algo escueto pero, no obstante, medicinal) evitó algún que otro patatús. Y es que la presencia de Arcángel, aún programado en un odioso lunes, había levantado gran expectación entre los aficionados: entre los más veteranos y, especialmente, en el sector más joven. La explicación a esta unanimidad en el aprecio entiendo que es sencilla, al ser Francisco José Arcángel Ramos (Huelva, 1977) un cantaor moderno, muy moderno, pero sin que esto sea óbice para que se le pueda calificar de intérprete clásico, puro, que ha aprendido y respeta a sus mayores: Enrique Morente, La Perla, Juan Varea, Paco Toronjo, Fernanda y Bernarda y un venerable etcétera.

03_Arcángel_Fotografía_Jesús Amat

En esa constante y aparente contradicción se desarrolla el arte de Arcángel, empapado de lo mejor y más tradicional que ha asumido con religiosidad para tener capacidad de innovar, de impregnar a su cante de un sello propio. El de Huelva es ahora un gran músico que, desde muy joven, ha estado siempre con los mejores: Mario Maya, Javier Barón, Eva la Yerbabuena y Vicente Amigo, por ejemplo. Su carrera está llena de premios, entre ellos el «Giraldillo» de la Bienal de Flamenco de Sevilla (2002) y el Trofeo «Peña El Taranto» a la mejor actuación de ese mismo año, mas su mayor logro es el reconocimiento mayoritario del público más exigente. Posee Arcángel una voz muy bonita, flamenca y dulce, siempre bajo su dominio, como en búsqueda de la perfección. Estas condiciones muy positivas pueden ser, me temo, la génesis de algunos de los peros que más de una vez se oyen en los corrillos de aficionados: carencia de entrega y de emoción, de tensión flamenca. Contradicciones, debates acalorados que solo se suscitan cuando se refieren a las grandes figuras que nunca transitan entre la indiferencia.

02_Dani de Morón_Fotografía_Jesús Amat

Comenzó Arcángel su recital por malagueñas, para seguir con una serie sublime de soleares (para mí lo mejor de la noche), bulerías, fandangos, tangos y cantiñas. Antes de cerrar su actuación bordó un breve discurso laudatorio respecto al público, a la labor extraordinaria de «algunas peñas, no todas«, al valor internacional de nuestra música flamenca y a la necesidad del máximo apoyo institucional («no es de recibo que nuestros niños sepan quien fue Michael Jackson y no conozcan nada sobre Manolo Caracol«). Demostró Arcángel, por si cabía alguna duda, tener la cabeza muy bien amueblada. Terminó, como en él es bastante frecuente, cantando una ronda de fandangos de Huelva, palo del que es un consumado maestro. Por cierto, mira por dónde, si me pareció haberle escuchado otras veces interpretar este cante con más fuerza y brillantez.

01_Arcángel_Fotografía_Jesús Amat

Arcángel estuvo acompañado por uno de sus guitarristas favoritos a quien también dedicó unas palabras muy elogiosas, augurándole un futuro en la cumbre, como concertista flamenco. Dani de Morón (Sevilla, 1981), como justifica su nombre artístico, ha residido desde muy niño en Morón de la Frontera, tierra de grandes de la sonanta. Dani es ya, en su juventud un reputado guitarrista que desde muy joven compaginó el toque para el baile, con la composición y el toque de concierto. Es, pues, un músico de vocación acorde a las características cantaoras de Arcángel. Y el público de El Taranto tan contento con el dúo.

Redacción: Miguel H. Pérez.

Fotografía: Jesús Amat.

, , , , ,
error: © Todas las imágenes y contenidos de la web son propiedad de alaireyacompas.es