El Motril Puerto del Azúcar se instaura dentro de los Grandes Festivales de flamenco de Andalucía

Está más que demostrado que el flamenco está viviendo una de sus etapas más álgidas y valientes de su historia. La edición de este año del Festival Flamenco «Motril Puerto del Azúcar» ha dejado claro que en la ciudad costera hay una buena afición al flamenco, no al «flamenquito» ni al «rumbeo», al flamenco puro y de raza, cumpliéndose las expectativas que tenía la organización, a pesar de las numerosas citas de la noche, ofreciendo uno de los festivales más completos, puros y variados que hayan pasado por Motril. La Alcaldesa Flor Almón acompañada por amigos y los concejales Paco Ruiz y Francisco Cantalejo, junto a Francisco Álvarez de la Chica, presidente del Puerto de Motril, también disfrutaron de la pureza y los metales rancios, valoraron el trabajo duro, serio y promocional que esta peña hace por el arte del flamenco.

Organizado por la Peña Flamenca «Ciudad de Motril», el encuentro era en el patio del Colegio Virgen de la Cabeza; el cartel más pureza y flamencura no podía tener. Malagueñas, Soleares, Seguirillas, Tangos, Bulerías, Alegrías…etc. se derramaron entre los presentes en una noche apetecible y fresca.  Abría el acto el periodista jerezano Juan Garrido, que deshojaba el cartel e introducía a los presentes con el arte que atesora el de la tierra del fino; Juan, iba acompañado de Miguel Rubiño, secretario de la peña, que expuso los agradecimientos protocolarios; A continuación, pisaba las tablas del escenario el motrileño Ángel Torres, aficionado de nuestra ciudad que dejó entrever la veteranía que tiene; venía acompañado por la sonanta del guitarrista de la tierra Miguel Ángel Martín.

 

La noche empezaba a caldearse cuando subió al escenario el cuadro que traía Nene de Santa Fé, sus palmeros y el que lleva su sangre con la guitarra, su hijo Manuel Carmona; el Nene, puso en escena el flamenco más puro y añejo, dejando claro que es un verdadero conocedor de este bello arte; para finalizar su actuación, nada más entonar los primeros compases por bulería, subían al escenario Merche Martín, Graci Jiménez y Jessica Palomares, que traían los aromas del azúcar moreno y melaza, para darse una pataíta de arte y fuerza con la que levantaron los aplausos del respetable en numerosas ocasiones.

 

Momentos después, hacía su presencia en el escenario Juan Garrido para dar paso a la segunda parte del festival junto a Kiko Rodríguez, presidente de la peña, que agradecía y valoraba la colaboración de las instituciones oficiales y el trabajo de dos operarios de servicios urbanos; tras unas palabras, daban paso a una de las voces más prometedoras y de máxima proyección en el panorama flamenco nacional como es Samuel Serrano. Desde el primer compás que derramó la guitarra de Paco León, ya se tenía claro la pureza y raza que arropa al chipionero y al cuatro que lo acompaña. Hizo un repaso de su disco «Pares y Nones» y cantó por seguiriyas con un metal gitano puro, que aún resuena en las viejas tierras que alberga la antigua «matraquilla». La voz «afillá», cruda y racial que posee traía recuerdos a Chocolate, Terremoto, Mairena o Juan Talega.

 

Como dijo un buen pregonero, «¿Dicen que no tiene nombre el corazón? Es mentira, porque se llama Triana el corazón de Sevilla«; Como si de un buen puchero se tratara, la noche empezó en el Motril Puerto del Azúcar a hervir nada más poner sus plantas en el escenario la trianera Esperanza Fernández; venía acompañada del conocido guitarrista Miguel Ángel Cortés y su cuadro flamenco; la majestad que tiene Esperanza sobre el escenario, el soniquete y pureza que atesora, embriagó a todos los presentes con un espectáculo de verdadera pureza y una calidad incuestionable; su inconfundible metal preñado de profundos y flamencos melismas era estremecedor. Terminaba su intervención con un fin de fiestas por bulerías, al que llamó al resto de compañeros de la noche para que la acompañaran; para sorpresa y disfrute del público, Esperanza Fernández se pegó «una pataíta» por bulería certificando la raza y pureza que tiene y reminicencias de la fuente que bebió como fue Pepe Ríos y Manolo Marín; continuaba el compás del 6 x 8, cuando comenzó a pasear sus zapatos por el escenario Merche Martín, dejándose caer una pataíta con el arte y flamencura que la abraza.

 

Un segundo después, se plantaba en el escenario del Motril Puerto del Azúcar Conchi Maya, la bailaora motrileña que más ha representado a nuestra ciudad a nivel nacional, y recientemente galardonada con la medalla de oro de Motril. La velocidad y fuerza que Conchi posee en sus pies, y la planta que muestra en el escenario, es digna de una profesional en todos los sentidos y deja claro la sangre gitana pura que tiene; ya en los últimos compases de la bulería salió de nuevo Esperanza Fernández para acompañar en el baile a Conchi Maya, cerrando las dos un fin de fiestas que pasará a los anales de la historia como colofón de uno de los festivales más puros, completos flamencos que ha tenido nuestra ciudad.

Redacción y fotografía: Prensa – Festival Flamenco Motril Puerto del Azúcar.

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