El Cante de las Minas se reconcilia con el flamenco

 Los mentideros flamencos, esos que quitan más que dan y en los que por encima del aporte está la destrucción, andarán apaciguando sus ánimos visto el camino que el Festival Internacional del Cante de las Minas está reemprendiendo tras haber vivido aventuras menos jondas en años anteriores. La gala del pasado domingo 4 de agosto es una muestra de ello: flamenco ortodoxo y de Champions League con la actuación de Alba Heredia y El Pele.

Lo de Alba no es normal. La granadina es una fuerza de la naturaleza que cual volcán, expulsa sus emociones en forma de baile flamenco y arroja su lava interna a través de la mirada, sus gestos y movimientos. Estremecedor. La Unión fue testigo de ello y así quedará grabado para siempre en su memoria. La vencedora del Desplante 2015, criada en la Cueva La Rocío junto a una enorme estirpe de bailaores, los Maya, arrancó por taranto y tangos, latiendo su corazón al compás del cante y haciendo una exhibición de poderío y expresividad. Descanso para Alba. Bulerías con su excelente cuadro flamenco y de nuevo al ataque.

Ataque que continuó por alegrías, mutando su baile hacia vereas más delicadas, pero sin perder la esencia, porque quien es río desbocado no puede ser acequia. La plasticidad de su cuerpo, el juego con la bata de cola y el flujo de su mantón adquirieron el protagonismo en esta segunda estación de su  baile.

Cambio de vestuario mutando a negro y vuelta a las tablas. Soleá para terminar de conmocionar al público unionense que no podía apartar la vista del escenario para disfrutar de una nueva Alba que bailó “padrentro“, ensimismada en el cante y rebuscándose en su interior. Si tuviéramos que describir con una sola palabra cada una de sus apariciones en escena, esta sería la secuencia:  Iracunda, sensual y profunda. Tres Albas que con el paso de los años serán mil más porque esta chica criada en las cuevas del Sacromonte y que ya bailaba antes de ser concebida no tiene límites, ni fronteras.

Tras el tsunami granadino llegó otro fenómeno de la naturaleza, Manuel Moreno MayaEl Pele“. Y si me permiten que siga con símiles apegados a la madre tierra (esa que no cuidamos), el cordobés podría ser todo un bosque con sus miles de matices; grandes secuoyas con el conocimiento que dan los años, pequeños arbustos y plantas aromáticas llenas de olores agradables, la majestuosidad de voraces mamíferos o florecillas que colorean el suelo. Todo eso es “El Pele“, conocimiento, fuerza, pellizco, ganas, pureza…

Acompañado por las sonantas de Niño Seve y El Perla, comenzó cantando despacito sobre esa delgada línea entre tientos y tangos con “Dime Ana” y los secretos que esconde, para continuar por vidalita antes de dar paso a su cante más sobrio por Levante,  soleá y seguiriyas. Arrancó por taranto, el de Manuel Torre,  ¿Dónde andará mi muchacho? / Hace tres días que yo no lo veo / ¿Dónde andará mi muchacho? / ¿Estará bebiendo vino? / ¿O andará por ahí borracho? / ¿O una mujer me lo habrá comprometío? rematando tras un alarde de cante jondo y profundo y del que pellizca por seguitiya, la del Marrurro: “Si esta pena mía / mucho me durare / muchas murallas que hubiera en el mundo / yo las derribare“.

Y del retorcimiento, a respirar libres, por alegrías, “Que cuando la miro llora / dime que tiene tu mare / que yo no sé con qué cosita que contemplar a esta señora“. Afrontábamos ya entonces el último tercio de la noche en el que nos llevó por bulerías, destacando esa letra suya que arrebata, “Los amantes” y fandangos poniendo en pie al antiguo Mercado Público unionense que con una enorme ovación mantuvo a “El Pele” sobre el escenario. Con “Alfonsina y el mar” dio el último pellizco de la noche despidiéndose festero con “Vengo del moro“.

Y La Unión gozó por partida doble.

 

error: © Todas las imágenes y contenidos de la web son propiedad de alaireyacompas.es