Del azúcar al almíbar flamenco en la "Caña Flamenca"

 Historia y cultura se dan la mano durante estos días de estío motrileño con la celebración del Festival Caña Flamenca. Por segundo año consecutivo, la antigua Fábrica Ntra. Sra. del Pilar abre sus puertas al flamenco, y con él, a una vorágine de sensaciones para vecinos y veraneantes, que el pasado sábado pudieron disfrutar del arte de Álvaro Martinete, Rancapino Chico y Alba Heredia junto a su cuadro flamenco. Días antes, la sala de exposiciones la “Nave del azúcar“, acogió la inauguración de las exposiciones de fotografía a cargo de Joss Rodríguez, “Donde va lo jondo“; y pintura, con Carmen Almécija como protagonista, con “Border, infancia al límite“.

La velada dio comienzo a la vera de la sonanta del joven tocaor Álvaro Martinete, quien acompañado por violín y percusión, hicieron volar las primeras emociones en la noche de flamenco joven de la Caña Flamenca.

Tras él, uno de los cantaores con más enjundia del actual panorama flamenco arribó a las tablas de la otrora fábrica azucarera para hacer brotar almíbar de su garganta. Atesora, a la par, Rancapino Chico, juventud y conocimiento, madurez y energía, pero sobre todo, el dulce néctar del almíbar. Mece el cante, te derrite, rompe su garganta y te arrebata…

Comenzó el chiclanero jondo, por soleá, acordándose de La Serneta: “Tengo el gusto tan colmao, cuando te tengo a mi vera, y que si me dieran la muerte, creo que no la sintiera“. Y de esos cantes puros y macerados entre Utrera y Jerez nos llevó a su tierra, por alegrías, cante que desnuda de compás y lo viste de la pureza de su casta, de sus entrañas. Por tangos, a continuación, evoca de nuevo a su casa y a otra grande, Lole Montoya. La Caña Flamenca estaba ya rendida cuando Rancapino se arrancó por bulerías, para cerrar su recital con una letra por fandangos que dejó al público con ganas de más, mucho más.

La encargada de poner el punto y final a la velada fue Alba Heredia con su cuadro flamenco, compuesto por el cante de La Repompilla y Juan Ángel Tirado, el toque de Luis Mariano, la percusión de RoberEl Moreno” y las palmas y jaleos de quien le dio la vida. La premio Desplante en el Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión, pasó como un ciclón por el espacio escénico motrileño, y por soleá, ofreció una exhibición de energía y pausa al baile.

 

Es capaz Alba de regurgitar toda la fuerza del arte nacido en las cuevas del Sacromonte, y a la vez, parar su tormenta interior y sentir el cante, vivirlo y expresar todo lo que lleva dentro en cada uno de sus gestos, de su taconeo, de sus escorzos. Es ya sin duda la granadina una grande de esta disciplina y lleva visos de dejar su nombre bordado con letras doradas en la historia de este arte centenario.

La actividad vuelve a la Caña Flamenca de Motril el próximo sábado 20 de julio con el Ballet Flamenco de Andalucía mientras que José Mercé y Tomatito adquirirán todo el protagonismo en la noche del sábado 27 de julio. Bonita esta iniciativa producida por Chipé Producciones y que pone en valor la cultura de la tierra.

Redacción y fotografía: Gabriel Maldonado.

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