Cuando la raíz es la meta

 Soleá al golpe y la noche en la apertura del XLI Festival Nacional de Cante Flamenco de Ogíjares ya atisbaba su camino. El alfa, el comienzo, fueron los troncos de Manuel de la Tomasa, La Tana y Dolores Agujetas. El omega, la raíz de sus estirpes flamencas que honran y ofrecen desbocados desde sus gargantas. El flamenco vivido en la noche del viernes 4 de septiembre para abrir uno de los festivales con más solera tuvo su meta en la raíz, no en la rama, ni en la flor. La raíz como medida de todas las cosas flamencas.

La solemnidad de la soleá al golpe, con todos los artistas sobre el escenario, abrió el esperado Nacional de Cante Flamenco de los Ogíjares. Un festival por el que han pasado los más grandes, que destila esencia por los cuatro costados y que continuó con el cante de un joven con mimbres para dar forma a su propio destino: Manuel de la Tomasa. Acompañado por un grande del toque, Juan Ramón Caro, arrancó por Cádiz, lleno de ganas y flamencura. Soleá su siguiente estación para indagar en sus adentros y arrancar los primeros “oles” de la noche. Culminó su presentación en Ogíjares por bulerías dejando paso a una Agujetas, Dolores Agujetas. Casi na…

Dolores Agujetas es Jerez y es el cante gitano. En Ogíjares y con el acompañamiento de Miguel Salado lo demostró con varios chispazos de los que hieren y que muy pocos atesoran. Arrancó por seguiriya acordándose de esa raíz Agujetas de la que es parte: “Sé que tú te vas / llévame contigo / porque me encuentro solita en el mundo / yo no tengo amigos / sé que tú te vas / llévame contigo“. Agradeciendo a Graná la acogida nos llevó por fandangos, los fandangos de Dolores Agujetas: “Sembré flores colorás / en la tumba de mi mar / y como las sembré con llanto / aprendieron a llorar / las flores del campo santo”. Su cante roto, su quejío dolía…

Cerró su actuación por bulerías para lo que solicitó el acompañamiento de los palmeros de sus compañeros. Y así fue. Más Jerez, más raíz y jondura, esta vez por fiesta, para el gozo de aficionados que acudieron a la llamada de la estirpe Agujetas desde distintos lugares de Andalucía.

Victoria Santiago, La Tana, sevillana de raza fue la encargada de cerrar la primera noche de la XLI edición del Nacional de Cante Flamenco de Ogíjares. Curtida en mil batallas y forjada en el cante atrás, la cantaora ofreció en Granada un derroche de facultades y ganas. Con el toque de El Perla, arrancó por Levante, justificando su condición de cantaora alante.

Tientos su siguiente parada, cantando despacito, rompiendo su garganta y regalando su energía que, en un escenario, es infinita: “Qué trabajo a mí me cuesta para buscar mi bienestar / La puertecita donde yo me arrimo / la puerta donde me arrimaba / yo la encontraba claveteada“. Rematando por tangos donde nos paseó por Extremadura y Granada, haciendo gozar a los Ogjíjares: “Mira que gitana soy que mira que gitana soy / que el delantal que yo tuvelo / que me lo quito y te lo doy“.

Le echó papas por bulerías y cuplé por bulerías culminando una noche de cante de raíz porque, quien no mira atrás no sabe hacia donde está su destino: “No me llames Dolores / llámame Lola / que mi nombre en  tus labios / sabe a amapola“.

La velada la cerraron todos los artistas sobre las tablas por fiesta y los Ogíjares latieron flamenco sabiendo que en la noche de hoy sábado 5 de septiembre tenían otra triple dosis con el Nene de Santa Fe, Rancapino Chico con el toque de Manuel Carmona y Antonio Higuero y con Pepe Torres y su cuadro. Será a las 22:30 en el Parque de San Sebastián

Redacción y fotografía: Gabriel Maldonado Rufete.

error: © Todas las imágenes y contenidos de la web son propiedad de alaireyacompas.es