Alicia Morales y Alberto López deslumbran en "El Malacate"

El Malacate Flamenco rendía homenaje a Asensio Sáez, persona ilustre que da nombre al galardón que recibió la asociación el pasado mes de agosto, otorgado por el Festival Internacional del Cante de las Minas, con un mágico recital ofrecido por Alicia Morales y Alberto López.

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Casi las nueve de la noche en el Centro Cultural Asensio Sáez de La Unión. Bien es sabido que El Malacate Flamenco se caracteriza por ser una asociación que siempre busca un concepto claro para sus actividades y que no da puntada sin hilo. Un mes y medio después de recibir el “Galardón Asensio Sáez”, otorgado por el Festival Internacional del Cante de las Minas, la asociación programaba un recital flamenco y lo hacía en el centro cultural de La Unión que lleva el nombre de ese genio polifacético: pintor, escritor, poeta, columnista y maestro de muchos, que tanto le dio a la “ciudad alucinante”. Asensio Sáez, ese hombre que ya está ligado para siempre a ‘El Malacate’, ese personaje, que sirvió de inspiración para la creación de esta asociación multicultural y que el pasado sábado recibía un merecido homenaje por parte de los malacateros.

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Tras las palabras que ofrecía el presidente de la Asociación, Paco Paredes, quien ofrecía a todos los socios el galardón obtenido, salía al escenario Alberto López. No era la primera vez que el guitarrista visitaba La Unión, recordemos que el granadino se quedó a las puertas de conseguir el preciado Bordón Minero en las ediciones de 2011 y 2012 del Festival Internacional del Cante de las Minas. Sobrio, comenzaba su toque que servía de introducción a la zambra que interpretaría Alicia Morales. La cantaora granadina comenzaba su actuación de pie, solemne, recordando al maestro CaracolNi un solo momento convence en tu boca / El mal pensamiento que te vuelve loca”. Morales presentaba sus credenciales ante el público unionense que aceptaba gustoso la invitación de zambullirse en las vereas del sueño por las que transitaría la cantaora durante la casi hora y cuarenta y cinco minutos de actuación.

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Tomaba asiento Alicia en la enea y comenzaban a sonar aires de granadina en la guitarra de López, pulcro, preciso, con buen gusto, daba pie a la cantaora que se mostraba muy a gusto en los estilos de su tierra. Entonaba la cantaora la Granadina de Tía Marina Habichuela, “Si tú te ves perdío y abandonao / será por tu mal vivir / Cuando conmigo vivías / grandes consejos te di /y tú de ellos te reías”. Y es que Alicia es una de esas cantaoras con afición de verdad, a las que les gusta investigar para disfrutar con lo añejo, saborearlo, procesarlo y ofrecer su visión personal. Remataba la granadina Alicia Morales con la media de VallejoPa’ que llorar noche y día / ven y cuéntame tus penas / que por consolarte a ti / Doy la sangre de mis venas / aunque me cueste el morir”.

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Continuaban el recital por soleá, también con esos estilos tan bellos de su tierra. Primer cuerpo para acordarse de CobitosY no habiendo en este mundo quien te quiera más que yo / Debajo tierra me meto donde no me vea mi Dios”. Musicalidad es estado puro con gusto a raudales, “Campanas, campanas / Dicen que un doble de campanas / ¡Ay! Yo creí que era la Reina / y era una pobre gitana». El desgarro llegaba a la voz de Alicia para hacer que doliese lo que contaba y cantaba. Turno para acordarse de Pepe del Jun y juguetear con ese estilo tan personal “Está jugando conmigo como si fuera al billar / Pero te voy a hacer una, que tiene que ser soná”. La magia continuaba con esas letras maravillosas de Rafael Moreno en las que se acuerda de los maestros Habichuela y MorenteY al cante no molestarle / Y al cante no le molestes / ¡Ay! Tócame muy despacito / Como Habichuela a MorenteMorales lo para, lo lleva, lo mece, lo siente… y llega a esa letra maravillosa que no pude decir más con menos “Un sueño mata a otro sueño / Y anoche soñé contigo / Y desde entonces no duermo” No va más, la sensibilidad y el buen gusto se apoderaban de la escena para acordarse de MorenteYo no me muerto de pena / Que porque yo no supe sentir / ¡Ay! En mi corto entendimiento / Agradezco yo el vivir”. La alternativa estaba tomada. Oles entre el público y es que no podía ser de otra forma, el duende había llegado y los malacateros no estaban dispuestos a dejarlo escapar.

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Casi sin tregua para reponerse, comenzaba la sonanta por Guajiras de Alberto López. Para comenzar la tanda, la mítica “Es mi mulata un terrón” que hiciera célebre el maestro Valderrama, para seguir acordándose de EscacenaMe gusta por la mañana / Después del café bebío / Pasearme por la Habana / Con mi cigarro encendío / Y sentarme muy tranquila / en mi silla o silletón / y coger un papelón / de esos que llaman diario / y parezco un millonario / rico de la poblaciónAlicia pone en valor en estos cantes su velocidad de voz, su prodigiosa garganta llena de giros melódicos que se escapan con cada una de las notas de guitarra. Para finalizar elegía Morales esa guajira guantanamera que dice “Ay guajirito de mi pensamiento / Canta, canta despacito / Que la guitarra no has de rasguear / ¡Ay! Porque el cante quiere puntear”.

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Tangos para continuar, Alberto López se acordaba de su Granada en la primera falseta mientras Alicia Morales introducía el estilo con “Los palitos, los palitos que le daba / Que los palitos, los palitos que me dio” para seguir con esa letra que dice “Puerto moruno de Tanger / Puerto en que te vi marchar / Y en un barquillo sin guía / Con la esmeralda del mar / ¡Ay! ¡Ay, ay, ay, ay! ¡A! / Que ya no te veo más”. Tangos pausados que se saborean en la voz de Alicia y el toque de AlbertoComo vives enfrente de la botica / Descubro cosas nuevas de tu intimidad”. Y paseando por Granada se acordaban del genio de Enrique Morente “¡Ay! Agua clara, clara, clara / Y es la que cae cuando llueve / Que dime claro, claro, claro / ¡Ay! Si es verdad que tú me quieres / que mata de romero verde / criá al pie de la sierra / ¡Aaahhh! Tu palabra es lo primero / Mientras lo sepa la tierra / Porque la vida, la vida es / Que mala es, me maltrató”. Y más tradición por tangos de Graná¡Ay! Chatarrero, chatarrero / gitanico de mis amores / si no te vienes conmigo / ¡Ay! Es señal que no me quieres / Que no me mires, que no me hables / que no me martirices más / que por la gloria de mi mare / que me las tienes que pagar” Para finalizar guiño a la poesía acordándose a San Juan de la Cruz que magistralmente musicalizó Enrique Morente y que Alicia Morales lleva a unos tonos insospechados. Si canta bien por abajo no se imaginan como lo hace por arriba “Que bien se yo la fuente / que mana y corre / ¡Ay! Aunque es de noche / Aquella eterna fuente / Que está escondida / Que bien se yo donde tienen su manida / Y aunque es de noche / Y en esta noche oscura de esta vida / que bien se yo por fe la fuente fría / Y aunque es de noche” ¡Y vaya noche Alicia Morales! Rabia en esos últimos versos, dándolo todo, gustándose, queriéndose…

Se quedaba solo sobre el escenario Alberto López, que interpretaba unas bulerías llenas de compás y virtuosismo. Retazos de sonidos del genio Paco de Lucía se vislumbraban entre las falsetas del guitarrista granadino afincado en Sevilla, se acercaba al clásico por momentos, se acordaba de la tradición siempre vista desde la perspectiva del siglo XXI. Sonaba a Jerez, sonaba a bueno, sonaba a fresco, ¡Sonaba a gloria!

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Regresaba Alicia Morales a las tablas del Centro Cultural Asensio Sáez para ofrecer a los malacateros unas tremendas seguiriyas llenas de conocimiento, afición y buen hacer. Comenzaba acordándose de Tomás con el “Reniego yo / Reniego de mi sino / Como reniego de la horica / En que yo he nacido”. Dolía cada una de las notas que salían de su garganta que alargaba con templanza. Continuaba acordándose de la familia de los Pavón, en esta ocasión de Pastora “La Niña de los Peines con toda la fuerza y el desgarro, “Ya llegó la hora, mare / ¡Ay! La horita llegó / Que te apartaras / De la vera mía / Ay sin apelación” y terminar con el cambio por cabales del PenaDel querer que tengo / Si de plata fuera / Y otro más rico / Más rico que yo / Si en España no hubiera” llenos de luz para salir de la oscuridad de la pena.

Y estando en La Unión no podían dejar de acordarse de la tierra minera. Para empezar Cartagenera de ChacónUna pena impertinente / Reina en mi de noche y día / Porque a mi ná me divierte / No encuentro más alegría / ¡Ay! Que el rato que vengo a verte” y Levantica de Encarnación Fernández, presente en el Asensio Sáez, a quien Alicia dedicaba ese cante con letra de Ginés Jorquera¡Ay, se han levantao! / Mare que fatalidad / ¡Ay, las minas! / Se han levantao / Por cuestiones del jornal / ¡Ay! La tropa se está acercando / a bayoneta cargá (que otros cantan como calá)”.

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Del Levante atravesaban la península para, en ese viaje de ensueño, llegar a la costa occidental y acercarse a Sanlúcar de Barrameda por cantiñas “Sanlucar de Barrameda / ¡Ay! Todos los mares van y vienen / y el tuyo siempre se queda” para callejar por los amores “¡Ay, sanluqueña! / Y gaditana / de los jazmines / Rosa temprana / Vente conmigo / que vivan las alegrías / fuera las penas”. Y de Sanlúcar a disfrutar de CádizDos cositas tiene mi Cádiz / ¡Ay! Que me llaman la atención / El barrio Santa María / y otro el de San Juan de Dios” y contarnos esa letra que grabaran El Beni de Cádiz, Enrique Morente o Chano LobatoA la botica niña / no vayas sola / que el boticario, mare / gasta pistola”. Con toda la gracia y musicalidad que se merecen estos estilos continuaban llenando de colorido el recital con esas flores de marzo que “Las cultivaban, prima, el mes de enero / ¡Ay! y llegando el mes de abril / salían de su cautiverio” y de nuevo recordar a Don Antonio Chacón¡Ay! Y estoy llenetica de pena / y no hay quien se arrime a mi cama / ¡Ay! Que el que de mi mal se muere / ¡Ay! Hasta la ropa le quema” para seguir jugueteando por mirabrás “Tienes los dientes, tienes los dientes / que son granitos de arroz con leche”. Cambio rítmico perfectamente acompasado por la guitarra con esa maravillosa letra que dice “Ponte el vestío blanco / ¡Ay! Que se acabó la faena / y en la mar me desespero / sola, solita por verte a ti, moreno/ y en la mar me desespero”. Continuaba el viaje por alegrías de CórdobaPregúntale al platero / Platero, platero / que cuánto vale / Ponerle a tus zarcillos sus iniciales”. Alicia murmuraba al oído de cada uno de los asistentes “¡Ay! Vengo contando y contando / el tiempo que yo te he tenido / de veras solo me sale / el tiempo que te he querido / que dime lo que tienes / que yo no lo sé / ¡Ay! dime lo que tienes / qué tienes, qué tienes / rosita y clavel». Para volver en esa montaña rusa de cante a recuperar toda la fuerza y la rabia acordándose de nuevo del maestro Enrique MorenteEsta blanquilla la claridad / Que por tu ventana sale / que ya dice la vecindad / ya está la lunica en la calle” y terminar con esa letra que solo desprende verdad “Deseando una cosa, parece un mundo / Luego que se consigue tan solo es humo“.

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Llegaba el final del recital y subían al escenario la maestra Encarnación Fernández y el bailaor Jesús Quiles que gustosamente aceptaban la invitación de Alicia Morales de acompañarla al compás por bulerías. Se acordaba de la Paquera ¡Ole Jerez! “Mal fin tenga este cartero / que no me trae la cartita / de la persona que yo más quiero”, y de Chocolate¡Ay Caminito de Jerez / Lo van a sembrar de flores / Pa que pasen los novios / Y canten los ruiseñores”. De nuevo velocidad de voz más que demostrada y jaleos que emocionan “¡Ay! A los buenos días / ¡Ay! A regañadientes / boquita chiquetita / me la pongan a mi tus dientes”. Falseta acordándose de los aires tradicionales jerezanos de Alberto López que daban paso al recuerdo de Lole y Manuel en la voz de Alicia quien lo hace único y personal, que lo matiza y que lo endulza “A la flor del romero, romero verde / son tus ojillos niño los que me pierden / ¡Ay! A la flor del romero, romero verde / solo por verte / y besar tu boquilla de miel caliente / Vente conmigo niño con el romero en flor / Con los cañaverales y el arroyo cantó / Vente a los campos niño / Bajo la luz del sol / a tejerle coronas de versos y amor / Y a cantar con el alma / ¡Ay! A cantar con el alma y con el corazón / Vente conmigo niño con el romero en flor” versos que el público ovacionó al unísono. Alicia se ponía en pie y a capela introducía unos fandangos naturales por bulerías, desde el “Demente”, pasando por esa letra contra el maltrato “No ofendas más a mi mare / Mira que si tú eres mi pare / ¡Ay! Esa es la que me ha parío / Y no consiento que la avasalles” y seguir recordando a aquella trianera Carmen, esa gitana graciosa y juncal que “Cantando y bailando y era incomparable / Y en toíta España era renombrá” y cerrar acordándose de los toreros Paula y Curro Romero.

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Público en pie ovacionando a Alicia Morales y Alberto López reconociendo el esfuerzo y la entrega de estos dos jóvenes artistas que estuvieron sobre las tablas del escenario unionense una hora y cuarenta y cinco minutos y que se consagraron en una de las capitales del cante. Una lección en toda regla de afición, conocimiento, buen gusto y saber hacer. Si están cerca no lo duden, vayan a verlos.

Texto y fotografías: Onésimo Hernández.

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