Al compás de los garbanzos

 Cante de raigambre con el soniquete de una dorada olla de potaje servido por “El Malacate” para su “Garbanzá“. Una fiesta para homenajear la cultura y tradición gitana, personificada en la cantaora invitada Lela Soto “Sordera quien, con el guitarrista Ruben Lara, hicieron la sobremesa tras la degustación del clásico guiso de garbanzos.

La cedente de la receta, la cantaora Encarnación Fernández, confluyó a la cita para convertirse en nueva Socia de Honor del clan de los malacateros, recibiendo el distintivo de la asociación en reconocimiento a su trayectoria artística y su valor personal.

La joven de la Casa de los Sordera, Lela Soto, legataria de una saga que se remonta a casi dos siglos de antigüedad, puso el cante en esta fiesta que siempre rinde tributo al cante jondo de solera (véanse de otras ediciones: Amparo Heredia “La Repompilla“, Manuel Fernández “Borrico” o Jaime Heredia “El Parrón). Una voz que arrastra sutileza y sensibilidad sin olvidar la vasta herencia familiar, y con una de las guitarras en auge, la del malagueño Rubén Lara.

Todavía con el regusto del potaje, Lela y Rubén arrancaron con unas bamberas para después recompensar a sus anfitriones con un poco por levante, con un guiño para la decana de los cantes de levante, Encarnación Fernández, tirando de minera. Alargaron la tarde con unos tientos tangos y prosiguieron después por unas seguiriyas de Paco La Luz, antepasado de Lela.

Y derrochando fuerza y dulzura la jerezana se acordó de su abuelo Manuel Soto Monje “El Sordera con una soleá por bulerías para rematar finalmente  la actuación por fandangos.

 

Redacción: Ibán Hernández Sánchez.

Fotografía: Onésimo Samuel Hernández Gómez

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