"Al aire y a compás" #coneltejidoflamenco

 El pasado 16 de noviembre las redes sociales se llenaron de mensajes felicitando el Día Internacional del Flamenco que coincide con aquella histórica jornada de 2010 en el que este arte fue nombrado por la UNESCO Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Nosotros, por su puesto, también nos unimos a esa iniciativa reivindicativa, pero lo que no nos gusta de los Días de es que cuando acaban ya nadie se acuerda de lo que se celebraba. Más en la actualidad con la terrible situación que estamos viviendo como sociedad. Con honrosas excepciones, claro.

En algunos lugares, con mayor o menor acierto, se llevan a cabo iniciativas para la difusión y desarrollo de la cultura flamenca. En otros se está en ello y en los de más allá (o acá) solo se es flamenco cuando se encienden los focos. A rachas. Un día sí y otro no, depende del aire. Aquel 16 de noviembre de hace diez años, bajo el auspicio de Andalucía, Extremadura y la Región de Murcia, en Nairobi (Kenia) se dio vuelos a un arte que con el paso de los años ha evolucionado, desde los arrabales y patios de vecinos a los grandes teatros y salas de conciertos, de las formas más ortodoxas a las que bordean el histrionismo. Pero no todo es oro y ese reconocimiento que algunos esperaban como un elixir salvador no es bastante. Es obligación de las administraciones que adquirieron aquel compromiso con la UNESCO poner en valor el flamenco y ello se traduce impulsando iniciativas desde lo público y facilitando las cosas al tejido empresarial y al capital privado. En la actualidad, en los tiempos del COVID es fundamental ayudar con determinación a un sector herido, casi de muerte.

Las iniciativas de la Diputación de Granada que durante estos días homenajea al maestro Morente, el Ayuntamiento de Almonte y la peña flamenca de la localidad con la celebración del XV Festival Flamenco Remate de Vendimia con la obra Doñana sueña flamenco producido por el unionense Paco Paredes o el recital ofrecido en Mérida organizado por la Junta de Extremadura con la colaboración de la periodista Marisa Rodríguez Palop son excelsas excepciones.

Testigo del desastre que asola al sector son los tablaos que se desangran día a día. De los veinte existentes en Madrid hace escasas fechas, han cerrado seis. Artistas de toda clase y condición también están sometidos a una situación dramática. Según la Unión Flamenca, un 42%  tendrá que abandonar la profesión si no cambia el panorama. Como anécdota apuntamos la situación que vivimos hace pocas semanas en una ciudad andaluza en la que nos encontramos a un reconocido artista vendiendo sus discos y libros por calles y bares por falta de trabajo con el que llevar el pan a su casa. Como decía aquella seguiriya de El Turronero

Portalito frío y oscuro
herido estoy de muerte,
por más que grito
que me estoy muriendo
no viene mi gente.

La pandemia del COVID-19 ha sido un tsunami que ha asolado a la sociedad del s. XXI y con ello al tejido flamenco y nuestra memoria. Pronto nos hemos olvidado del conglomerado de artistas que durante el confinamiento se volcó con la sociedad ofreciendo gratuitamente sus contenidos o realizando charlas y recitales para mitigar las fatiguitas de aquellos días de encierro. 

Alzamos la voz en este proyecto por esa red cultural flamenca que ha sido abandonada y que sobrevive con muchas dificultades. Decenas de veces hemos alabado a la maravillosa minoría que gestiona las peñas y acude a los recitales flamencos: auténticos héroes. Os necesitamos, os necesitan. Loamos a aquellos autónomos que bien en tiendas de discos, academias, talleres de moda flamenca o construyendo instrumentos siguen luchando por este arte y por ganar un jornal con el que llenar sus estómagos y el de sus hijos. Pero las palabras no dan de comer.

Desde Al aire y a compás pedimos a las administraciones una profunda reflexión y compromiso con el flamenco porque la cultura es segura y además necesaria. En nuestras plataformas digitales ponemos en marcha el proyecto #Coneltejido flamenco en el que vamos a ser altavoz de todos aquellos proyectos jondos que luchan por salir adelante. En breve el primero de ellos: PMK Artesanías en el que las manos de David López Rodríguez dan vida a abanicos y abalorios flamencos. ¡Vamos flamenco!

Redacción: Gabriel Maldonado Rufete.

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