Al compás de Encarnación Fernández

Encarnación Fernández: Para cantar flamenco hay que poner el corazón y cantar con sentimiento

 

La cantaora unionense actúa el domingo 11 de agosto con su hijo Antonio Muñoz Fernández en la Catedral del Cante de La Unión y recibirá el Castillete de Oro del festival unionense

 

Encarnación Fernández Fernández, Torrevieja (Alicante), 1951. Gran dama del cante minero. Hija, madre y hermana de una de nuestras sagas flamencas más importantes, los Fernández. Desde muy pequeña vivió rodeada de arte. Por su casa pasaron los más grandes y de ellos bebió, irremediablemente. Su padre, Antonio Fernández, entonces vendedor ambulante de ropa, llegó a La Unión allá por 1950 seducido por el ambiente de esa bendita tierra y allí se quedaron, para siempre. La amistad que entabló con el desaparecido Pencho Cros fue uno de los pilares para la recuperación de los cantes mineros. Y Encarnación ahí estuvo, empapándose, aprendiendo, creciendo, llegando a ser una de las más grandes por Levante.  Su cante tiene aroma minero, su quejío es jondo y gitano. Encarnación Fernández es grande, muy grande…

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Al aire y a compás: Dos Lámparas Mineras, su nombre en la Avenida del Flamenco de La Unión y ahora Castillete de Oro del Festival Internacional del Cante de las Minas ¡Qué orgullo debe ser para una artista que la reconozcan en su tierra, donde se ha criado ¿No Encarnación?

Encarnación Fernández: ¡Y también he sido Hija Predilecta de La Unión! Sí, el día 11 me dan el Castillete de Oro y claro que sí, es un orgullo y un gran honor ser reconocida en mi pueblo.

AyC: Como orgullo debe ser el ser hija de quien es usted hija, ser madre de quien es usted madre ¿Qué se siente al ser parte de una saga tan importante como los Fernández?

Encarnación Fernández: Tengo un gran orgullo. Por una lado por mi padre, Antonio Fernández, que ha sido un gran guitarrista. Por otro lado por mi hijo, Antonio Muñoz Fernández, que no es porque sea mi hijo pero para mi y para todo el mundo entero, creo que es uno de los buenos. Es un orgullo ser Fernández y una gran satisfacción ver como el flamenco sigue creciendo en la familia.

AyC: Vamos a recordar sus inicios Encarnación ¿Cómo empezó usted en el mundo del cante? Tengo entendido que al principio lo que quería era ser bailaora…

Encarnación Fernández: Sí, entre otras cosas yo he cantado y he bailado. Empecé con siete años y ya ves con siete años lo que puede hacer un niño, bailar o cantar alguna rumbilla o cosas así. Cuando ya empecé más en serio fue cuando comencé a escuchar los cantes de aquí que empezaban a llamarme la atención, aunque lo que de verdad me gustaba a mi en aquella época era la copla, Marifé de Triana, porque los cantes de la tierra eran muy serios. Al final me llegaron y con quince o dieciséis años empecé a cantarlos y me presenté al festival. Tras mi primer paso por el festival empezaron a darme locales, segundos, terceros y hasta que logré años más tarde la Lámpara Minera, la primera en 1979 y la segunda en 1980.

Además me concedieron premios por todos los cantes; malagueña, cartagenera, minera, taranta, cantes de restos como levantica, cantes de madrugá, que yo sepa tengo todos los premios del Cante de las Minas.

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AyC: Además de todas las grandes voces que pasaran por su casa y que usted oyese diariamente ¿De qué fuentes bebió Encarnación Fernández en aquellos primeros años de aprendizaje?

Encarnación Fernández: Como te decía me gustaba mucho la copla pero meterme en este mundo fue en primer lugar por mi padre que fue un guitarrista muy bueno y como bien dices atraía a mucha gente a mi casa a que le enseñase los cantes de la tierra. Yo de tanto escuchar a unos y a otros terminó gustándome este cante. Mi padre ha preparado a muchísima gente y de ahí aprendía yo. 

AyC: ¿Ser hija de una persona tan importante le supuso ayuda o algún quebradero de cabeza?

Encarnación Fernández: No creas que ser hija de quien soy me puso las cosas fáciles. Me costó muchísimas fatigas poder alcanzar las dos lámparas. He tenido noches de mucha alegría y noches de disgustos y algún llanto que otro (sonríe…)

AyC: Llega el año 1989 y su hijo Antonio, con 13 años, Bordón Minero ¿Cómo se vivió ese momento en la casa?

Encarnación Fernández: Bueno para mí eso fue lo más…lo más del mundo. Eso ya fue como si me hubiese caído algo grande, bueno, lo más. Cuando lo vi tan pequeño, con 13 años, tocando tan bien en ese escenario y llevarse el Bordón Minero a casa yo no sabía si llorar, reir, chillar de alegría. Fue una alegría enorme.

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AyC: Ese mismo año Encarnación Fernández Melón de Oro en Lo Ferro.

Encarnación Fernández: Sí, ese premio tuvo mucha guasa, no porque me lo tomara a guasa yo ¿Eh? Venía de Sevilla de concursar y no me dieron premio porque había que cantar dos cantes de cada estilo y yo no lo sabía. Hice un cante de cada uno, seguiriya y cantes de levante y acabé mi actuación, no sabía que había que hacer dos cantes seguidos de cada modalidad. A la hora de repartir los premios vi que yo estaba eliminada. Y dije ¿Qué clase de jurado hay aquí? Una chica me dijo lo que había pasado y me vine de Sevilla rota, partía. Cuando llegué aquí a La Unión faltaba un día para cerrar las inscripciones de Lo Ferro y le dije a Alfredo, mi marido; me voy a apuntar a Lo Ferro y él intentó disuadirme tras el trajín que habíamos llevado en Sevilla. Llamé por teléfono, me apunté porque quería cantar y dar caña allí. Fui, canté y conseguí el Melón de Oro en Lo Ferro con Sebastián Escudero que es una pena que haya fallecido.

AyC: Volvamos al Cante de las Minas Encarnación ¿En qué ha cambiado el festival desde que usted ganó hasta hoy?

Encarnación Fernández: Ha cambiado, sí. Antes tenías que cantar muy bien, muy bien, muy bien y seguir la línea tal y como se marcaba si no, no te daban premio. Ahora puedes cantar y hacer los tercios, dentro de la línea, pero haciendo los tercios un poco más cortos, más largos. No se le da tanta importancia en hacerlo más o menos severo. Antes si respirabas en un tercio de primeras o te pasabas del tercio estabas eliminado. Hoy el cante se adorna mucho más que antes.

AyC: Encarnación ¿Para cantar flamenco hay que haber pasado fatigas como dicen?

Encarnación Fernández: No hace falta, no hace falta haber pasado fatigas. Hay que poner el corazón y cantar con sentimiento, estar agusto y entender de cante. El duende es chispa, hay quién nace con eso y hay otros que despúes se hace, pero es difícil cantar con duende.

AyC: La gente la echa de menos en un escenario y quiere verla más a menudo.

Encarnación Fernández: Ahora me muevo menos y la gente se cree que no estoy activa. Pero sí, lo estoy y abierta a cualquier propuesta. He ido a muchas peñas y muchos tablaos. He cantado con Fernanda, Carmen Linares, con la Paquera de Jerez, José Mercé, José Menese…y sigo con ganas de cantar. Tú que me acabas de escuchar ¿Qué te ha parecido? ¿Cómo estoy? Yo creo que mejor que nadie no, pero estoy todavía bien (sonríe)

AyC: Me has erizado Encarnación (se refiere la cantaora al ensayo que he tenido el placer de presenciar antes de comenzar la entrevista y en el que me regaló una nana preciosa). Una Encarnación que además de cantar es profesora de cante ¿Es difícil trasmitir el cante?

Encarnación Fernández: Es difícil para el que no entona. Hay que saber afinar y tener oído para saber cantar. Aquel que quiera dedicarse a esto y tenga cualidades le recomiendo que le eche mucho esfuerzo, coraje a la vida y para adelante que al final las cosas salen.

AyC: ¿Cómo ve Encarnación Fernández a esta nueva generación de cantaores y cantaoras?

Encarnación Fernández: Me gusta lo que se está haciendo ahora, claro que sí. Por ejemplo Miguel Poveda que me gusta mucho, tiene una voz muy flamenca y bonita. Él conoce muy bien el cante y hace lo que quiere, quizá hace cosas más comerciales porque al final todos necesitamos ganar dinero pero me gusta lo que hace, lo hace todo bien.

AyC: ¿Qué le sugieren estas palabras que le voy a nombrar a continuación…? Empezamos por La Unión y Lo  Ferro:

Encarnación Fernández: Siempre me han tratado muy bien en Lo Ferro, pero La Unión...yo todavía entro a la Catedral del Cante y me erizo. Llevo treinta años entrando ahí y lo llevo en el corazón.

AyC: Sevilla y Jerez:

Encarnación Fernández: ¡Ay Jerez! Siempre Jerez

AyC: Mina

Encarnación Fernández: Mucho sentimiento.

AyC: Tablao

Encarnación Fernández: Fiesta y flamenco

AyC: Fernández y Piñana

Encarnación Fernández: Dos grandes familias.

AyC: La familia

Encarnación Fernández: Lo más importante del mundo

AyC: Flamenco

Encarnación Fernández: Lo más (sonríe) lo más, después de mis hijos (vuelve a sonreir)

AyC: Encarnación Fernández

Encarnación Fernández: Una cantaora que creo que quiere mucha gente. Dicen que nadie es profeta en su tierra y yo he tenido la suerte de que me quieran en la mía y me reconozcan.

AyC: Lo merece sin duda, los reconocimientos que ya ha recibido, el Castillete de Oro que recibirá en unos días y los reconocimientos que seguro vendrán para una mujer, una cantaora de raza, de las grandes. Gracias Encarnación por tu sonrisa y tu amabilidad y esperamos verla muchas veces más encima de un escenario, su espacio natural. Un placer.

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