Vicente Amigo: flamenco con mayúsculas

 El Teatro Romea de Murcia se llenó de luz con la guitarra flamenca de Vicente Amigo en la presentación de su último trabajo, Memoria de los sentidos, en la ciudad del Segura, que acabó rendida al toque del de Guadalcanal. El guitarrista, ofreció un espectáculo redondo en el que nos paseó de la mano de la delicadeza y a la vera del arrebato, con un rotundo elenco de artistas junto a los que regaló gloria bendita desde las tablas del coliseo murciano.

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Sobria comenzó la noche con el toque de Vicente Amigo en solitario por soleá. Se regocijó, profundo y solemne, en las cuerdas de su guitarra que aceleraba o apaciguaba a su antojo. Repito, gloria. Tras su exhibición inicial nos llevó por tangos, los Tangos del Arco Bajo, en los que ya se rodeó por el cante de Rafael de Utrera, la percusión de Paquito González, las palmas de El Choro Molina, el bajo de E. Bernal y la segunda guitarra de Añil Fernández. Casi na. El compás brotaba por arrobas y Murcia ya vibraba.

Mi primo antonio que bien me baila,
si su recuerdo le encoge el alma.
Mi primo Antonio que bien me baila, que bien me baila.

Mira como le baila al alba a la noche y la noche al alba,
Mira como le baila, mi primo Antonio me parte el alma.

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A 2009 nos llevó Vicente Amigo por bulerías recordando Autorretrato, tema perteneciente a su álbum Paseo de Gracia. Lo volvieron a hacer. GozoEnorme el juego de la sonanta de Vicente, que se paraba, nos recogía, y posteriormente se unía, embravecida, al eco sobrao de compás de sus compañeros.

Érase una vez
un barco de papel
perdio.

Érase una vez
un hombre de cartón herío.

Érase una vez una playa sin mar,
sin niños.

Érase una vez que me mire al espejo
hundío.

Más magia con Estación primavera. A continuación El Choro se erigió protagonista de la velada con su baile enérgico y potente por seguiriyas. El sonido que salía del escenario del Romea era brutal: limpio y compacto, en perfecta comunión, unos con otros. Nosotros, los de las butacas, embobados. Con Amoralí, por rumbas, nos volvieron a emborrachar de compás. Mandaba la guitarra de Amigo en el Romea.

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Soleá, con el único acompañamiento de las palmas de Paquito González, El Choro y Rafael de Utrera fue nuestra siguiente parada jonda, para a posteriori, llevarnos vertiginosos por bulerías. Deliciosa la voz del utrerano, que derramaba  conocimiento y gitanería en su cante, aleado con el toque de Vicente y el baile de El Choro. De nuevo el choquero caldeó al respetable murciano con su baile desde las tablas del Romea entrando en un dime y direte con la sonanta de Amigo. Momentazo. Tacón, toque, tacón, toque…

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 La calma se hizo dueña del Teatro Romea en la recta final del espectáculo. Melancolía y sosiego, esta vez con un bolero, con el bajo de Bernal unido al toque de Amigo dejando corretear el duende por el histórico espacio escénico murciano. Comenzó a despedirse Vicente Amigo por bulerías para cerrar su actuación y decirnos hasta pronto, con un toque sutil, Roma, derramando almíbar y dulzura. Nos dejó un sentimiento de paz y una sonrisa esbozada en nuestra cara. Bonita noche Vicente.

Redacción: Gabriel Maldonado.

Fotografía: José Miguel Cerezo Sáez.