A tres metros de Rocío, a tres mil metros de altura

 Si dicen que la distancia es el olvido ¿qué supone la cercanía? ¿Emoción? ¿Calor? ¿Pasión? ¿Entrega? Quizá si. Quizá sea todo eso, y más; vello erizado, pálpitos, alguna lágrima furtiva, podría seguir, se lo aseguro. Todo ello, es fruto de la comunión que el espacio cultural Tejemaneje y la cantaora Rocío Márquez consiguieron crear el pasado fin de semana en Murcia. Estuvimos a tres metros de distancia de Rocío y a tres mil metros de altura, donde nos elevó la de Huelva.

DSC_3526

Tejemaneje, valiente, había programado a la Márquez por partida doble. La primera de ellas el sábado,  todo vendido. La segunda en la matinal del domingo y huecos en la sala pero con un lleno absoluto de emociones. Así si. Cuando se unen dos cosas bonitas no puede nada más que nacer algo bonito. Tejemaneje lo es, como lo es la gente que lo alumbró. Juventud, conocimiento, osadía y buen gusto para un espacio cultural, gastronómico y musical que ha dado y seguirá dando que hablar en Murcia con recitales de este calibre. Y si Tejemaneje es bonito, ¡que podemos decir de Rocío Márquez! Bonita multiplicado por seis…

DSC_3490

El toque mágico de Miguel Ángel Cortés y el sol de Levante acompañaron el cante de Rocío Márquez en la matinal del séptimo día de la semana. Ofreció un recital intimisma, cercano y jondo que comenzó por guajira. Mecidita con un gustazo y una melosidad propia de estos cantes de ida y vuelta y a los que Rocío dota de mayor dulzura. No dejó esa vereita la onubense llevándonos en su barquita de porte elegante de la guajira a tangos en los que se acordó de Granada y de una de sus fuentes: Enrique Morente, quien está siempre presente en la memoria de la cantaora. Más recuerdo a Morente, más dulzura, siempre más en esa voz de luz clara con Chiquilín de Bachín de Astor Piazzola.

DSC_3494

Continuó por petenera, la que grabara en el DVD Aquí y ahora allá por el año 2009, plantando cara al mar fario y que cantó plena de dolor y sentimiento…

Llorando y en penitencia

y a tu vera un día me fui

y  por ver si con tu clemencia

soleá de mi dolor,

y por ver si con tu clemencia

te adolecías de mi

y no tuviste clemencia.

Volvió a El Niño, trabajo publicado en 2014 y con el que dio una vuelta de tuerca a uno de sus cantaores de cabecera, Pepe Marchena. Romance a Córdoba y El año del Cometa. Recita y canta, dibuja con su voz a esa mujer morena y cordobesa que tiene aire de sultana y corazón de princesa y por milongas nos vuelve introducir en el mundo de Marchena. Cambió de tercio con un giro al Levante y la poesía de Miguel Hernández: Elegía a Ramón SigéTrovo del campo de El Algar.

DSC_3592

Removió los pilares de Tejemaneje con cuplé por bulerías con Me embrujaste y Se nos rompió el amor, letras cantadas por tantos y tantos artistas y con las que Rocío hizo alquimia desde lo más profundo de su garganta. Encarábamos ya el final de la mañana y no se olvidó Rocío de su Firmamento, último trabajo publicado en 2017 y con el que ha vuelto a romper esquemas. Psicodelia y congoja en su cante: lo peor de la condena es cogerle el gusto a las caenas. No quería la de Huelva dejarnos huérfanos de su dulzura y su sonrisa y para ello se despidió por caracoles. Todos contentos y nosotros, como decía, a tres mil metros de altura.

DSC_3597

Redacción: Gabriel Maldonado.

Fotografía: José Miguel Cerezo Sáez.