Tradición y energía en la primer tercio de la Semana Flamenca de Alhama

Las jornadas del martes 18 y miércoles 19 de septiembre en la III Semana Flamenca de Alhama contaron con dos protagonistas bien distintos pero con un denominador común: el amor al flamenco. Tradición y sobriedad la propuesta de uno, energía y frescura la otra.

Vicente Carrillo abrió el Museo Arqueológico de Los Baños de Alhama de Murcia para ofrecer una conferencia ilustrada sobre el mundo de la guitarra. Durante los primeros pasos de la misma, contó como su familia comenzó a mediados del año 1700 a construir guitarras en el pequeño pueblo manchego de Casasimarro. Narró los viajes de sus antepasados a Granada que provocaron la mejora de la técnica de construcción de sus sonantas y de otro importante viaje. La participación en Exposición Ibero-Americana de Sevilla en 1929 fue un hito para su familia. La reina Victoria Eugenia recibió el regalo de una guitarra lo que se extendió rápidamente por toda la ciudad y permitió que se vendieran todas las que habían llevado a Sevilla. Ese fue el comienzo.

Años más tarde, su padre, Vicente Carrillo Santos, expandió el negocio familiar y las guitarras de su casta comenzaron a venderse por todo el mundo. Su temprana muerte a los 44 años, supuso un duro golpe para su familia pero su madre, Gabriela Casas, luchó por mantener el estatus de la empresa hasta que la Junta de Comunidades de Castilla La Mancha le concede el título de “Maestro Artesano”. De la mano de Vicente Carrillo, el invitado en aquella noche de la Semana Flamenca de Alhama, la empresa y sus guitarras han seguido creciendo, convirtiéndose en unas de las más afamadas del mercado.

Además del interesante apunte histórico, los asistentes pudieron ver las partes de una guitarra y conocer el proceso artesano de construcción. Olieron y palparon las nobles maderas con las que se construyen e incluso escuchar una de ellas de la mano del guitarrista murciano Faustino Fernández, presente en el acto y quien se ofreció a tocar una pieza como colofón a una bonita noche.

En el ecuador de la III Semana Flamenca de Alhama, en la noche del miércoles, llegó la revolución. La Espartera atrajo a numeroso público al Teatro Velasco y no decepcionó. La artista demostró que un miércoles, quizá el día más feo de la semana, no tiene porque ser aburrido y regaló gracia y fuerza por arrobas.

Con una energía infinita puso “patas arriba” el teatro alhameño haciendo cantar y bailar a todo el público asistente. Ofreció parte del repertorio de su trabajo “Rumbeando por la vida” así como clásicos de nuestro flamenco. Temas ya míticos de artistas como María Jiménez, Rocío Jurado, Camarón de la Isla o Siempre así. Alhama respondió a la llamada del flamenco en una Semana Flamenca que aún tenía mucho que ofrecer.

Redacción: Gabriel Maldonado.

Fotografía: Alejandro Serrano.

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