Silencio, canta la Tía Juana la del Pipa

 En estos tiempos de cambio y propuestas flamencas dispares viene bien darse un baño de pureza. El II Festival Flamenco Mediterráneo de Alicante programó en la noche del pasado viernes un recital apegado a la tradición. El eco jondo de Jerez resonó en el Aula de Cultura de la CAM que por momentos se convirtió en una calle más de los barrios de SantiagoSan Miguel. La mujer y el flamenco de raíz se adueñaron de Alicante y la Tía Juana la del Pipa tuvo gran culpa de ello. Uno solo de sus quejíos bastó para sanarnos.

La gala se caracterizó por el poderío al cante, porque hablar de mujer y flamenco es hablar de poderío. Ello quedó latente a la vera de cinco mujeres jerezanas de rompe y rasga. Una de ellas, la matriarca, la Tía Juana la del Pipa. Siguiendo su estela, las jóvenes cantaoras Tomasa Peña, Gema Cantarota y Lela Soto, que tienen la enorme suerte de beber del manantial de la Tía Juana.  La terna la completaron Carmen Herrera al baile y el toque inmaculado de Pepe del Morao. Puro Jerez en el Festival Flamenco Mediterráneo.

El primer paso lo dieron por toná para recordar el origen. La declaración de intenciones estaba hecha. Tomasa Peña y Gema Cantarota nos llevaron a continuación por tientos tangos y fandangos dando paso a una de las cantaoras jóvenes cuyo nombre tiene visos de convertirse en uno de los grandes del cante jondo: Lela Soto. Enjundia en su garganta, la que ha mamado de su familia, los Sordera. Bambera y seguiriya su propuesta, cargada de profundidad aunque si les soy sincero, me quedé con ganas de más…

Tras el cante de Lela, Carmen Herrera trajo la sal de su tierra con el baile por alegrías. Derramó energía y pausa, fuerza y dulzura, compás por arrobas para que Alicante vibrara y respirara aire fresco antes del cante de la matriarca. “Yo no tengo nada aprendío” dijo la Tía Juana al comenzar su lección, que comenzó por soleá acordándose de El Tío Borrico.  Evocó a otro grande, Agujetas, por fandangos, No me meto con nadie. Por tientos tangos de Frijones y por Extremadura acabó su magisterio al cante y como decíamos al inicio de esta reseña: un solo quejío suyo bastó para sanarnos.

El público, que llenó al Aula de Cultura de la CAM de Alicante, contenía el aire consciente de haber vivido unos minutos de flamenco de altura y cuyo fin estaba cerca. Antes, nos llevaron por bulerías con el baile de Carmen Herrera que volvió a conquistar la antigua Lucentum. Como no podía ser de otra forma, y con todos los artistas sobre el escenario, cerraron por fiesta paseando la esencia de Jerez y dejando claro que el cante clásico, el que se te engancha al estómago y te retuerce, tiene muchos años de vida por delante. ¡Qué así sea!

Redacción: Gabriel Maldonado.

Fotografía: Javier Serrano.

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