Los lunes pueden ser bonitos

 Las emociones hay que buscarlas. Esos momentos especiales que tanto nos gusta vivir no llegan solos. Pueden estar a 150 kilómetro de casa o a la vuelta de la esquina. Pueden llegar en viernes, sábado, o un lunes cualquiera. Cada uno tenemos en la mano ir a por ellas, o dejarlas, que pasen de largo. Nosotros la buscamos el pasado lunes y descubrimos que el primer día de la semana también puede ser bonito. Rocío Márquez lo hizo posible.

Carboneras (Almería) celebró en la noche del lunes 11 de junio su VII Festival Flamenco “Duende y talento por San Antonio” en el Parque Andaluz de la localidad. Frente al mar, y pese a algún problema de sonido, la onubense, acompañada por el toque de Manuel Herrera embriagó con la dulzura de su voz a la ciudad costera almeriense y la hizo suya. Antes, el arte lo pusieron los artistas locales: pequeños y mayores de la Academia de Baile María Jesús con su baile y el toque de la joven promesa de Carboneras, José Muñoz, caldearon la noche de feria en la ciudad marinera.

El flamenco con mayúsculas y el torrente de emoción llegó con ella con la Márquez. Temas de El Niño y Firmamento aleados con letras eternas de nuestro imaginario poético inundaron el Parque Andaluz. Buscando en la RAE, lo flamenco se refiere a: “una manifestación cultural, o de su intérprete: De carácter popular andaluz, y vinculado a menudo con el pueblo gitano” y el cante flamenco al: “cante más genuino andaluz, de profundo sentimiento”. Y eso, eso mismo vimos en el escenario, en las butacas del auditorio y en las caras de los allí presentes.

Rocío Márquez hizo bonito un lunes por bulerías a una señora que, con una mala salud de hierro, osó levantarse de la cama e ir a buscar sus emociones. También provocó, por tangos acordándose de Morente, esa felicidad buscada a otra señora que gritaba enfervorecida “Viva la madre que te parió” o a una más que se derretía por fandangos del Alosno con su cante: “Qué bonito cantas hija“.

Eso es lo flamenco, esa es la verdad. Por eso nos enamoramos cada día más de este arte y por ello merece la pena recorrer 300 km., acostarse a las tres de la madrugada, levantarse hoy a las ocho de la mañana e ir a trabajar con un leve cansancio en la mirada pero pudiendo decir: ¡Qué bonito fue ese lunes Rocío!

Redacción y fotografía: Gabriel Maldonado.