Flamenco, copla y canción ligera llenan de arte la noche unionense

Miguel Ortega y Diana Navarro protagonizaron en la noche del viernes 3 de agosto la primera gala del LVIII Festival Internacional del Cante de las Minas, una noche llena de matices en la que el flamenco, la copla y la canción ligera anduvieron, de la mano, libres por la Catedral del Cante. Una propuesta que gustó al público de La Unión y que agradeció con el silencio y el tronío que cada ocasión mereció.

El Lámpara Minera 2010 fue el encargado de romper el murmullo del antigo Mercado Público y lo hizo por minera y taranto, del mismo modo que hace ocho años cuando se llevó el cetro unionense. Miguel Ortega ofreció un recital de cante clásico aleado con la personal forma de decir el cante que atesora. Fue dando una de cal, y otra de arena. Nos abducía con los cantes severos; soleá, tientos o seguiriya, y nos arrebataba con los cantes más joviales; alegrías, tangos o bulerías.

Alcalá, Triana, Utrera, Cádiz o Jerez por soleá, Jerez, con Manuel Torre y Terremoto por seguiriyas, Cádiz y los puertos, su bahía, Huelva y Paco Toronjo como estandarte del fandango… Rompía o mecía su voz con el conocimiento de quien lleva toda una vida apegado al cante. A su vera Manuel Herrera quien imprimió un carácter más personal, si cabe, a la noche y que se llevó varias ovaciones del respetable. Un acierto la vuelta a la Catedral del Cante de artistas que hace unos años brillaron con luz propia en esa sagrada tierra.

Diana Navarro tuvo la responsabilidad de mantener el listón que el cantaor sevillano le legó. La cantante ofreció un completo recital con dos partes bien diferenciadas. Por un lado cantó su Resilencia, por otro volvió al flamenco. Temas de su último trabajo resonaron con su voz cargada de vida y matices en la Catedral. Y resonaron en la búsqueda de la superación personal, del respeto por todos y cada uno de nosotros, resonaron por el amor a uno mismo, a nuestros fallos y a nuestras decisiones. La legión de fans de la de Málaga agradeció su cante, su entrega.

En la segunda parte de su actuación se hizo a compañar por el toque de Juan Antonio Suárez. Pero antes, la Navarro, declaró no haber tenido la valentía de presentarse en su día al festival unionense, valentía y arrojo que demostró en esta ocasión por minera y taranta para ponerse flamenca. Más aplausos que la hicieron crecer y desgarrarse por bulerías, esta vez a la vera de la voz rota del cantaor Antonio Campos. Diana Navarro continuó coloreando la velada con el prodigio de voz que posee en su garganta. Fandangos y malagueña, con otro de sus temas fetiche, Sola, sus siguientes paradas. Con Una paloma blanca puso el punto y final a una bonita noche en el Festival Internacional del Cante de las Minas.

Hoy, sábado 4 de agosto, dos grandes voces acapararán la atención: Manuel Lombo y Pitingo. ¡Volvemos a vernos allí!

Redacción: Al aire y a compás.

Fotografía: José Miguel Cerezo Sáez.

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