Un torrente de emoción recorre El Batel

 El Auditorio El Batel de Cartagena vivió una bonita noche el pasado viernes 25 de mayo a la vera de Diego El Cigala. Rememoró el madrileño el mítico disco, Lágrimas negras, que grabara hace quince años junto al añorado Bebo Valdés. Y la trimilenaria se derritió…

Las notas del contrabajo de Julio Valdés calmaron el murmullo de un abarrotado Batel que desde los primeros lances arropó a la voz de El Cigala.

Si te contara mi sufrimiento.
Si tú supieras la pena tan grande que llevo yo adentro.
La triste historia de noche tras noche de dolor y pena.
Llena mi alma, surgió en mi memoria como una condena.

Los mimbres de una noche grande estaban ya puestos. Mimbres con los que construyó una delicada figura: Amar y vivir y Sin compromiso. Dos odas al buen gusto. Continuó provocando más emoción con Inolvidable. Nos acordábamos, durante estos primeros compases, de Bebo Valdés y de los momentos vividos durante estos quince años de Lágrimas negras… A principios del siglo XX nos íbamos a continuación con Veinte años, esa maravilla escrita por Guillermina Aramburu y y María Teresa Vera:

Qué te importa que te ame
si tú no me quieres ya.
El amor que ya ha pasado
no se debe recordar.

El piano de Jaime Calabuch Jumitus introdujo Lágrimas negras y El Batel se vino abajo. Se hicieron enormes sus manos  que ahondaron en la grieta que la voz de El Cigala ya nos había hecho y que acabó por abrir con Corazón loco y otra letra eterna: El día que me quieras con la que cerraron ese recuerdo al bendito año 2003 y ese maravilla llamada Lágrimas negras.

Salsa para recuperar el aliento: Gózalo y el clásico de Héctor Lavoe, Periódico de ayer tema de su último disco Indestructible. Tras el huracán provocado por la percusión, omnipresente, de Piraña volvió el intimismo. El Cigala y Jumitus, Jumitus y El Cigala. Voz y piano para Soledad y Te quiero vida mía

Te quiero vida mía, te quiero noche y día
No he querido nunca así
Te quiero con ternura, con miedo, con locura
Solo vivo para ti.

Encarábamos ya el final del recital con un Cigala inspirado y al que se veía cómodo en el escenario. Bravo, por Bambino fue la siguiente parada a la que siguió Dos Gardenias. Más lujos y más buen gusto en el remate de estas dos horas a su lado. No le dejó irse el público de Cartagena y tras varios minutos de ovación y aplausos volvió para cerrar por Camarón. Como el agua…y nosotros como volando. Gran noche.

 

Redacción: Gabriel Maldonado.

Fotografía: José Miguel Cerezo Sáez.

 

 

 

 

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