Día uno del VI Ciclo Cartagena Jonda. Genialidad de Génesis García Gómez y raza de Marián Fernández.

El pasado sábado 15 de septiembre se inauguró el VI Ciclo Cartagena Jonda, con la conferencia “1922. El año uno del cante jondo” a cargo de la cartagenera Génesis García, y el recital de Marián Fernández, acompañada a la guitarra por César Cubero.

Con un aforo completo, Génesis, doctora en Filología Románica, investigadora de flamenco y autora de numerosos libros y publicaciones, se adentró en el Concurso de Cante Jondo de Granada de 1922, el primer concurso nacional de Cante flamenco, organizado por Federico García Lorca y Falla, entre otros intelectuales de la época, preocupados por la dignificación del flamenco y empeñados en poner en valor el arte de lo jondo. Una genial Génesis demostró una vez más por qué es sin duda alguna uno de los grandes pilares del flamenco de nuestra tierra.

Tras la brillante conferencia llegó el turno de una cantaora granaína nacida 70 años después de que tuviera lugar el Concurso de Cante Jondo, Marián Fernández Martín, ojo, apunten este nombre pues a buen seguro va dar mucho que hablar en el panorama flamenco.

La cantaora, con un elegantísimo vestido azul, y un mantón blanco, tan puro como su metal, en una clara declaración de intenciones de que sería una noche muy flamenca, comenzó por soleá, demostrando su flamencura y su dominio del compás, para a continuación darnos un paseo por granaina, por las callejuelas de su querido barrio del Albaicín, arrancando los olés y aplausos de un público entregado desde el primer minuto.

Haciendo gala de su reciente primer premio en el Concurso Talento flamenco de Cante por cantiñas, muy bien escudada por la flamenquísima guitarra de César Cubero, nos llevó por Córdoba, Cádiz y Utrera con un exquisito compás fruto de tantas noches cantando “atrás”, para el baile.

Continuó Marían Fernández por Levante, haciendo un valiente guiño a la tierra, el taranto de Manuel Torre, seguido del de Fosforito, ambos muy personales, para rematar con la cartagenera grande de Carmen Linares. Se nota que Marián es una gran aficionada y sabe de quién coger, para luego llevárselo a su terreno.

Marián, consciente de que tenía al público en su mano, se templó por seguiriya, con unos tercios ligados excelentemente y cargados de personalidad, rematando con la cabal del Ciego de la Peña, para volver a hacer otro guiño a la tierra con la Malagueña de la cartagenera Concha La Peñaranda, ligada con un cuplé propio del baile para rematar por fandangos del Albaicín.

La zambra de la Niña de Fuego fue el preludio de unos tangos de Graná con recuerdos a Morente que se llevaron la merecida ovación del respetable, pues cuando las cosas se hacen con el corazón, el resultado no puede ser otro, y Marián vino dispuesta a entregarnos el suyo.

El metal, la flamencura y la transmisión que tiene la joven granaína no se aprende en la escuela y por poco que ponga de su parte vamos a tener cantaora para muchos años, ella lo sabe y el flamenco necesita figuras como la suya. La cantaora pidió unas palmitas para rematar por bulerías, y varios aficionados cartageneros la arropamos en el escenario, haciendo la cantaora gala de su dominio del compás, su afinación y su poderío.

Con los palmeros abajo puso el broche de oro a la noche con unos fandangos del Pele (que bien le suenan), con el público en pie, agradeciendo la entrega, el buen hacer y la generosidad de los granaínos, demostrando estar cuanto menos al nivel de éstos.

Cartagena es flamenca, y lo demuestra en noches como ésta, noche irrepetible en la que se despiertan los duendes y se hace afición de la buena, de la que mantiene viva la llama del flamenco.

Redacción: Rafa Ros.

error: © Todas las imágenes y contenidos de la web son propiedad de alaireyacompas.es