Al compás de Juan Habichuela nieto

Juan Habichuela nieto: “Me gusta vivir, sentir y dialogar con mi lenguaje que es la guitarra”

 

El tocaor granadino se encuentra de gira promocional con su segundo trabajo en solitario “Sentimientos de mi ser”

 

Por: Gabriel Maldonado

Periodista: @maldonadorufete

Juan Torres Fajardo (Granada, 31 de mayo de 1989), Juan Habichuela nieto. Heredero de una de las sagas flamencas más importantes del mundo, Los Habichuela, y poseedor de uno de los toques con más presente y sobre todo más futuro de la guitarra flamenca de nuestros días. Criado en el Sacromonte a la vera de grandes maestros, a los pies de La Alhambra. De ahí solo podía nacer magia. Genética, un entorno privilegiado y sensibilidad, mucha sensibilidad. La comunión perfecta para un artista.

Enrique Morente se lo llevó de gira por América con apenas 15 años. Sobre los 20, en el año 2011, se alzó con el Bordón Minero en el Festival Internacional del Cante de las Minas de La Unión. Desde entonces no ha parado de ofrecer su toque mágico, sutil y vertiginoso, su esencia, allá donde lo han reclamado. Tienen un rictus serio, una mirada serena y de él dicen que es un hombre de pocas palabras ¿Lo comprobamos?

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Al aire y a compás: Granada, La Alhambra, el Sacromonte, la familia Habichuela ¡Te has criado rodeado de magia Juan!

Juan Habichuela nieto: Me he criado en una familia muy bonita y en una tierra que es de sueño a la que necesito venir para seguir soñando.

AyC: ¿Cómo era aquel niño Juan Torres Fajardo que correteaba por el Sacromonte?

JH: Era un niño muy inquieto. Siempre estaba en la cueva de mi padre, La Bulería, escuchando a gente que venía a cantar, tocar o bailar. Veía que me gustaba mucho el flamenco pero no agarraba ni la guitarra ni nada. Era muy inquieto, al principio comencé a tocar la percusión porque me llamaba más la atención pero nada serio.

AyC: ¿Cuándo recuerdas coger una guitarra por primera vez?

JH: Tenía sobre seis años cuando para una fiesta fin de curso agarré la guitarra y toqué una piececita clásica. Cogí ese estudio clásico lo rompí y lo pasé al flamenco con muy poca vergüenza. Aquella fue de las primeras veces que toqué en público. Eso fue a los seis años pero como te decía antes no era nada serio. Sobre los doce o trece fue ya cuando comencé a echarle más tiempo ya que mi padre me ponía a estudiar.

AyC: ¿Y ser un Habichuela? ¿Pesa más que ayuda? ¿Ayuda más que pesa? Debe ser complejo sobre todo en los inicios…

JH: El respeto es lo más importante. A mi me gusta respetar al público, a mi familia y al apellido. Me gusta contar historias y mis sentimientos con la música y que eso pueda llegar al corazón de las gentes desde mi humildad y mi forma de tocar.

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AyC: Con doce años comienzas a estudiar más en serio y a los quince… ¡cuéntame que pasa a los quince!

JH: A los quince cumplí un sueño. Me tiraba muchísimas horas tocando en una ventana y pasaba Enrique Morente a saludar a mi padre y decía “el niño no se quita de la ventana to el día tocando”. Un día tras salir del colegio, en la cueva de mi padre comenzó a escucharme con más atención y a tenerme en cuenta hasta que más tarde habló con mi padre y conmigo y nos fuimos para Nueva York.

AyC: ¡Quince años Enrique Morente y Nueva York!

JH: Aquello fue un camino de aprendizaje muy bonito pero en su día muy duro. Pasé muchas horas encerrado estudiando, conociendo mucho el cante pero a muchos kilómetros de mi familia y de casa. Todos los días eran un aprendizaje con Enrique y yo en lugar de tener una pelota para jugar en la calle tenía mi guitarra y la responsabilidad de hacerlo bien. Muchas veces le decía al maestro, frente a teatros con dos o tres mil personas, “Enrique, me da miedo salir”. Estábamos en el escenario solos Enrique y yo…imagínate. 

AyC: ¿Cómo era el maestro Morente? ¿Qué te decía? ¿Qué te aconsejaba?

JH: Casi siempre me trataba como un niño al que veía que tenía ganas de aprender. A veces me engañaba para actuar porque a mi me daba miedo tanta responsabilidad, tanta prensa y tanta gente alrededor nuestro. No quería fallarle ni defraudarle. Él se convirtió en mi fiel amigo, en mi maestro y teníamos una relación muy especial. Enrique me surtía de discos de otros cantaores para que aprendiera otros puntos de vista  y otras formas de hacer el flamenco, me contaba anécdotas y cultivó mis conocimientos. Fue un tiempo de aprendizaje muy importante.

AyC: Apenas cinco años después triunfas en La Unión

JH: Si, en el año 2011 ganamos el Bordón Minero en el Cante de las Minas. Todavía no he sido capaz de devolver el cariño que La Unión y Murcia me brindaron aquellos días. Recuerdo ver el Mercado Público lleno de gente, el jurado allá arriba en su tribuna y el foco blanco enfocándome directamente a mi…todo eso impresiona. A pesar de haber tenido ya un bagaje con Morente y haber tocado en sitios importantes todo eso impresiona. En ese momento era yo solo el que daba la cara como solista. Lo recuerdo con mucho cariño, esa tierra te impregna de sabiduría, aprendizaje y gozo con esos cantes de Levante suyos.

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AyC: Seguimos el camino a la vera de Juan Habichuela nieto y nos paramos a continuación en su primer trabajo en solitario. Háblanos Juan de  “Mi alma a solas” ¡Empezaste a desnudarte y a ser tú mismo!

JH: De ahí viene todo. A partir de La Unión y de que se fuera el maestro fue cuando me comencé a sentirme solo. Estaba acostumbrado a que el cenital principal fuese para Enrique y ahora me había quedado solo y ese cenital se dirigía hacia mi. Era mi “alma a solas”, solo ante mi guitarra, solo ante mi alma y solo ante mis miedos. De ahí salió el nombre del disco. El primer disco fue una toma de contacto conmigo mismo y mi presentación a la gente. Era el comienzo de un camino en el que no sabía donde estaba todavía. Tenía muchas inquietudes y muchos mimbres que se estaban forjando. Había que romper el hielo y sacar ese primer disco para ver que sucedía después.

AyC: Después de todo lo que hemos hablado, de tu experiencia vital con Enrique, de La Unión y tras tu primer disco llega un Juan más maduro y con más poso a ofrecernos los “Sentimientos de mi ser

JH: El título lo dice todo. En este trabajo ofrezco los sentimientos que he tenido desde “Mi alma a solas” hasta este trabajo. Tenía una grabación en esta cueva donde nos pusimos en esta mismas sillas mi abuelo y yo a tocar una granaína y la grabamos. La tenía aparcada y guardada en mi ordenador. Cuando mi abuelo se va y estoy grabando otras cosas veo un día esa carpeta y la abro…(se emociona Juan). Es eso, un disco de emociones, de expresar cosas.

AyC: Nos habla el tocaor de la granaína “De abuelo a nieto” en la que se escucha la voz de su abuelo y que conmueve al escucharla… además ¿Qué encontramos en él?

JH: Emociones. Quería dar un abrazo al maestro, a Paco de Lucía. Por eso cogí a Jorge Pardo y Carlos  Benavent, para darle un homenaje y grabamos la rumba “Con nuestro corazón“. También hay un recuerdo a Camarón de la Isla con una bulería grabada con Farruquito y mi tío Antonio Carmona. Han sido tres años de muchas emociones, de mucho expresarme y de muchas cosas que me han pasado. También es una forma de dar las gracias a todas esas gentes que vienen a escucharme a los conciertos y que pagan una entrada en estos tiempos que corren.

AyC: ¡Qué tesoros se nos han ido Juan! Paco, José, Enrique, tu abuelo…

JH: Hay unos cimientos enormes a los que hay que cuidar y tener siempre presente. Los que estamos luchando y aprendiendo este arte tenemos que mirar para atrás para poder mirar para adelante, beber de ellos. Gracias a Dios, todos esos maestros han dejado muy bien situado al flamenco. El flamenco era ventas, tablaos y sitios minoritarios. Todos esos maestros han conseguido que esté presente en grandes escenarios. Nosotros somos los responsables ahora de que ese legado siga vigente; conservarlo, cuidarlo, amarlo y sentirlo.

AyC: Hablamos de sentir… ¿cómo consigues extraer de la guitarra todo lo que sale de ella con tu toque?

JH: Es mi manera de expresarme. A mi lo que más me llega es cantar con la guitarra. Soy un enamorado del cante y si solo pretendes sacar sonidos con ella y la tocas por tocar, suena y suena bonito pero le falta algo. Cuando intentas cantar con la guitarra es otra cosa. Soy un gran aficionado al cante e intento ser un buen aficionado a la guiitarra y sacar de ella lo mejor que pueda dar. Sigo aprendiendo de ella y lo que trato es de transmitir, transmitir mis sentimientos. 

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AyC: Ya casi terminando hablamos de futuro con Juan. ¿Hacia dónde se dirige la carrera de Juan Habichuela nieto?

JH: No me gusta ponerme metas. En el momento en el que te pones una no tienes vida. Me gusta vivir, sentir  y dialogar con mi lenguaje que es la guitarra.

AyC: ¿Un mensaje para esa gente que no acaba de acercarse al flamenco?

JH: Animo a toda la gente que vengan a escuchar flamenco pero sobre todo le diría que permitan que el flamenco le acaricie el alma, que dejen que les llegue y sentir como les llega.

AyC: Gracias Juan y seguimos tu consejo: dejen que el flamenco les acaricie el alma.

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