Rozalén conquista con su voz bella y cálida el Auditorio Maestro Padilla

 El Auditorio Municipal Maestro Padilla disfrutó de una de las citas musicales más destacadas del programa ‘Invierno Cultural‘ del Área de Cultura de Almería. El concierto de María Rozalén agotó las entradas en el patio de butacas y cosechó una gran entrada en la zona del anfiteatro. Era la expectación por ver por primera vez en Almería a la artista manchega que, sin hacer mucho ruido mediático, se ha convertido en una de las voces del momento con solo dos discos en el mercado, Con derecho a… y Quién me ha visto….
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Sin grandilocuencias ni estridencias, la propuesta de Rozalén llegó al público a base de cercanía y llaneza, regada del inconfundible humor manchego. Así, la artista albaceteña desplegó las doce canciones que componen su segundo álbum, además de otros ocho temas del anterior. Ahora, carta de presentación del disco, sirvió para abrir una velada que continuó con la divertida Photocall, y es que la ironía es una de las virtudes potenciadas en las nuevas canciones, Será mejor y Berlín, una suerte de bolero perteneciente a la banda sonora de Perdiendo el norte.
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De negro riguroso alegrado con una flor roja, la cantante Rozalén se plantó en escena con su inseparable Beatriz Romero, actriz que se sitúa a su lado trasladando sus textos al lenguaje de signos. La complicidad entre ellas es uno de los grandes secretos para que el público tuviera siempre la sonrisa en el rostro.
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Para los dos y Susurros de papel, más rockeras, fueron los primeros vistazos a su ópera prima. Así, se afrontó Mi Fe, “la canción más triste que he escrito nunca“, sobre las tragedias cotidianas de la televisión. Uno de los momentos mágicos llegaría con Las hadas existen, canción con la que Rozalén invitó a subir al escenario a todos los niños presentes en el Maestro Padilla, que cantaron y bailaron con ella.
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Con esa complicidad llegó la solemne versión de La Belleza, el conocido tema de Luis Eduardo Aute, que ya modernizara Miguel Bosé. Tras él, el tango Ni tú ni yo, grabado como bonus-track en Buenos Aires con Fetén Fetén, y Las Palabras, con ese aura de respeto hacia ‘el cantor’ de Horacio Guaraní o Mercedes Sosa, cerraron el primer bloque del concierto.

Bueno, ahora ha llegado el momento de hacer un poco el tonto“, avisaba Rozalén antes de emprender el tramo del repertorio más hedonista. Así, recuperaba la ranchera evolucionada a rumba Me arrepiento, que grabó en su día con el cantautor malagueño El Kanka, la cabaretera Los artistas, ácido repaso a las condiciones de trabajo de los creadores, la alocada Tonta y Bajar del Mundo, presentada como “una sesión remember” de la música discotequera de los noventa.

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Para cerrar finalmente con la sorprendentemente bien hilvanada cumbia que es Somos. Con el público feliz entre bromas y ritmos, Rozalén ejercía la primera despedida con la canción titulada 80 veces.
Texto: Diego Martínez.
Fotografía: Jesús Amat.

 

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